Guerra
English: War

Estatua del dios romano de la guerra, Marte, hallada en el foro de Nerva de Roma y que se conserva en el Museo del Capitolio de esa ciudad. Muchas religiones politeístas antiguas tenían un dios o diosa que representaba las virtudes bélicas: Ares, Netón, etc.
Los desastres de la guerra, n.º 33: «¿Qué hay que hacer más?». Francisco de Goya refleja en su obra gráfica la brutalidad y barbarie a que se llegó en la Guerra de la Independencia Española.
Reproducción del Guernica, famoso cuadro que Pablo Picasso pintó para reflejar el bombardeo de la ciudad homónima con bombas incendiarias de fósforo durante la Guerra Civil española con el fin de condenar toda forma de guerra.

La guerra, en su sentido estrictamente técnico, es aquel conflicto social en el que dos o más grupos humanos relativamente masivos —principalmente tribus, sociedades o naciones— se enfrentan de manera violenta, preferiblemente, mediante el uso de armas de toda índole, a menudo con resultado de muerte —individual o colectiva— y daños materiales de una entidad considerable.[2]

La guerra es la forma de conflicto socio-político más grave entre dos o más grupos humanos. Es quizás la más antigua de las relaciones internacionales y ya en el comienzo de las civilizaciones se constata el enfrentamiento organizado de grupos humanos armados con el propósito de controlar recursos naturales o humanos (conflictos entre cazadores nómadas y recolectores sedentarios que sí desarrollaron el concepto de "propiedad"),[4]​ y se encuentra estrechamente relacionado con el concepto etológico de territorialidad.

Las guerras tienen como origen múltiples causas, entre las que suelen estar el mantenimiento o el cambio de relaciones de poder, dirimir disputas económicas, ideológicas, territoriales, etc. En Ciencia Política y Relaciones Internacionales, la guerra es un instrumento político, al servicio de un Estado u otra organización con fines eminentemente políticos, ya que en caso contrario constituiría una forma más desorganizada aunque igualmente violenta: el bandolerismo por tierra o la piratería por mar. Según Richard Holmes, la guerra es una experiencia universal que comparten todos los países y todas las culturas.[7]

Las reglas de la guerra, y la existencia misma de reglas, han variado mucho a lo largo de la historia. El concepto de quiénes son los combatientes también varía con el grado de organización de las sociedades enfrentadas. Las dos posibilidades más frecuentes son civiles sacados de la población general, generalmente varones jóvenes, en caso de conflicto, o soldados profesionales formando ejércitos permanentes. También puede haber voluntarios y mercenarios. Las combinaciones de varios o de todos estos tipos de militares son asimismo frecuentes. Las formas de hacer una guerra dependen de los propósitos de los combatientes. Por ejemplo, en las guerras romanas, cuyo objetivo era expandir el imperio, el objetivo militar principal eran los combatientes de la nación a conquistar, para incorporar el pueblo una vez conquistado al imperio.En la actualidad, a veces se hace distinción entre conflictos armados y guerras. De acuerdo con este punto de vista, un conflicto solo sería una guerra si los beligerantes han hecho una declaración formal de la misma. En una concepción de la doctrina militar de Estados Unidos no se hace distinción alguna, refiriéndose a los conflictos armados como guerras de cuarta generación.

Entre el final de la [[Segunda Guerra Mundial y el año [2010] hubo 246 enfrentamientos armados en 151 lugares del mundo.

Definiciones y conceptos

La ciudad de Wesel en la cuenca del Ruhr, destruida por los bombarderos aliados.

Aristóteles afirmó que la guerra sólo sería un medio en vista de la paz, como lo es el trabajo en vista del ocio y la acción en vista del pensamiento.[8]

La guerra, santiago sol dice el Marqués de Olivart, es el litigio entre las naciones que defienden sus derechos, en el cual es el juez la fuerza y sirve de sentencia la victoria. Hugo Grocio la definió como status per vincertatium qua tales sunt. Por su parte, Alberico Gentilis afirmó que Bellum est armorum publicorum ensta contentio.[10]​".

Soirees de Saint Petesburg: "La guerra es divina en la gloria misteriosa que le rodea y en el atractivo no menos explicable que nos lleva hacia ella. La guerra es divina por la manera como se produce independientemente de la voluntad de los que luchan. La guerra es divina en sus resultados que escapan absolutamente a la razón".[9]

G.W.F Hegel escribió: "la guerra es bella, buena, santa y fecunda; crea la moralidad de los pueblos y es indispensable para el mantenimiento de su salud moral. Es en la guerra donde el Estado se acerca más a su ideal porque es entonces cuando la vida y los bienes de los ciudadanos están más estrechamente subordinados a la conservación de la entidad común[10]​".

El instituto de investigación de la paz internacional de Suecia, define la guerra como todo aquel conflicto armado que cumple dos requisitos:[11]​ enfrentar al menos una fuerza militar, ya sea contra otro u otros ejércitos o contra una fuerza insurgente y haber muerto diez mil o más personas.

Johan Huizinga establece que la guerra obtiene un carácter lúdico cuando se cumple con la condición agonal; el elemento agonal empieza a actuar en el momento en el que los adversarios se consideran enemigos que luchan por una cosa a la que pretenden tener derecho.[12]

Los fines del derecho son la paz y la justicia, vocablos polisémicos; la paz incluye la seguridad;[14]​ Pero el derecho es la lucha contra la injusticia:

Todo derecho en el mundo debió ser adquirido por la lucha; esos principios de derecho que están hoy en vigor ha sido indispensable imponerlos por la lucha a los que no lo aceptaban, por lo que todo derecho, tanto el derecho de un pueblo, como el de un individuo, supone que están el individuo y el pueblo dispuestos a defenderlo. El derecho no es una idea lógica, sino una idea fuerza; he ahí porque la justicia, que sostiene en una mano la balanza donde pesa el derecho, sostiene en la otra la espada que sirve para hacerle efectivo. La espada, sin la balanza, es la fuerza bruta, y la balanza sin la espada, es el derecho en su impotencia; se completan recíprocamente: y el derecho no reina verdaderamente, más que en el caso en que la fuerza desplegada por la justicia para sostener la espada, iguale a la habilidad que emplea en manejar la balanza.[15]