Gremio

No se debe confundir con Grêmio
Seis oficios gremiales: canteros, alfareros, mimbreros (cestería), panaderos, boteros y zapateros; en la azulejería catalana.
Manifestación del gremio de agricultores en París.

Gremio, en sentido amplio, es el conjunto de personas que desarrollan una misma profesión, oficio o actividad, y en sentido estricto es una corporación integrada por las personas que tienen el mismo oficio o profesión, regida por estatutos u ordenanzas especiales.[4]

En la historia humana, los gremios han existido casi desde sus inicios y más especialmente desde los primeros orígenes de la civilización, cuando las personas comenzaron a especializarse en determinadas tareas sociales: pastores, tejedores, alfareros, agricultores, sacerdotes, médicos, etc.[7]

Gremios medievales euroamericanos

Los 15 escudos de armas de los gremios de la República Checa, con sus símbolos tradicionales en toda Europa.

En la Edad Media de Europa y luego en América,[10]

Los gremios medievales de Europa y sus colonias, poseían un ámbito local, tenían carácter obligatorio y estaban regidos por un estatuto especial. Fueron importantes los gremios de alfareros, caldereros, herreros y los comprendidos en los llamados Cinco Gremios Mayores (Joyeros, Merceros, Sederos, Pañeros y Drogueros).

La escala laboral de aquellos gremios medievales se estructuraba en tres niveles: aprendices, oficiales, maestros.[11]

Los aprendices eran aquellos que se iniciaban en la profesión u oficio. La formación se verificaba a través de la firma de un “contrato de aprendizaje”, documento de naturaleza jurídica donde intervenían un maestro que se comprometía a enseñar y un joven que quería aprender. Los contratos tenían las siguientes cláusulas:

  • Duración: de 4 a 8 años
  • Edad del aprendiz: 12-14 años.
  • Compromisos del aprendiz:
    • Obedecer al maestro.
    • Acudir al obrador todos los días.
    • No ausentarse
    • Guardar fidelidad al maestro.
  • Compromiso del maestro:
    • Manutención del discípulo.
    • Adiestrarlo y enseñarle el oficio.
    • Darle cierta compensación económica.
  • Compromiso del oficial:
    • Responder jurídicamente de los actos del aprendiz.
  • Finalización del contrato:
    • Al terminar el plazo establecido.
    • Por muerte o enfermedad de una de las partes.
    • Por mutuo acuerdo.

Los oficiales constituían el peldaño intermedio del escalafón. Se trataba de una categoría no muy bien definida en la que se maduraba y adquiría perfección en el oficio. No tenía tiempo fijo de duración, generalmente la mitad del período de aprendizaje, pero era mejor su posición jurídica, con todos los derechos y deberes.

Los maestros eran la categoría superior de la estructura gremial a la que se accedía tras la superación de examen, una prueba práctica, lo que daba la posibilidad de abrir taller propio, contratar obras o de establecer formas de comercialización.[12]

El gremio se ocupaba de:

  • Cobrar a los oficiales.
  • Supervisar la producción.
  • Controlar los contratos.
  • Controlar el número de talleres

También era potestad del gremio:

  • La guía espiritual de sus miembros.
  • Las fundaciones de caridad: cuidado de viudas o huérfanos del gremio.
  • Exequias de muertos y sufragios para las almas.
  • Culto al santo patrón.

En una fase tardía de la Edad Media tiene lugar un cierto ascenso en la valoración social e intelectual del artista.[12]

Los gremios consiguieron equilibrar la oferta y la demanda a través de la anulación de la competencia.[13]​ En un mercado libre, los oferentes compiten por satisfacer la demanda básicamente a través de dos armas: el precio y la calidad. El precio depende por un lado, del volumen de la oferta (que vendrá dado a su vez por la mano de obra y la materia prima empleada) y por los costes de producción (que son función de la tecnología usada) y por otro, de la demanda. La calidad depende de la pericia del artesano, del material usado y de los procedimientos de fabricación.

Los gremios desarticularon la competencia actuando tanto sobre el precio como sobre la calidad. El precio se consiguió fijar controlando el volumen de la producción (número fijo de talleres y de artesanos) y controlando los costes de producción a través de regulaciones que afectaban al proceso de fabricación y a los salarios. La calidad se controlaba gracias al sistema de formación de la mano de obra, selección del material y a los vendedores que a modo de auditores medievales velaban por la bondad del producto.[12]