Excomunión

La excomunión es la expulsión, permanente o temporal, de una persona de una confesión religiosa.[2]

Pena de excomunión para robo de libros, en la biblioteca de la Universidad de Salamanca.

En el Cristianismo

La excomunión en las iglesias cristianas concierne a la exclusión de la Eucaristía; la práctica se remonta al Concilio de Elvira, en el año 306, que recuperó la práctica apostólica de pronunciar anatemas contra aquellos que sostenían doctrinas contrarias a la ortodoxia.[cita requerida]

Catolicismo

En el catecismo de la Iglesia católica (#1463):

Ciertos pecados particularmente graves están sancionados con la excomunión, la pena eclesiástica más severa, que impide la recepción de los sacramentos y el ejercicio de ciertos actos eclesiásticos, y cuya absolución, por consiguiente, sólo puede ser concedida, según el derecho de la Iglesia, por el Papa, por el Obispo del lugar, o por sacerdotes autorizados por ellos. En caso de peligro de muerte, todo sacerdote, incluso privado de la facultad de oír confesiones, puede absolver de cualquier pecado y de toda excomunión.[cita requerida]

Más allá de la pérdida de la gracia, la excomunión implica una ruptura con los vínculos que unen al creyente a Cristo por medio de la Iglesia. La excomunión pone a la persona fuera de la Iglesia y la separa de la participación de su comunión. Es posible también la autoexcomunión, cuando la persona rompe los vínculos de comunión con la Iglesia.[cita requerida]

Tipos de excomunión

En el caso de la excomunión automática (latae sententiae), «incurre ipso facto en ella quien comete el delito». Se trata de delitos sumamente graves: apostasía, herejía o cisma (Canon 1364); la violación directa del sacramento de la confesión por un sacerdote (Canon 1388); el procurar o participar en un aborto o la cooperación necesaria para que un aborto se lleve a cabo (CIC, 1398).[cita requerida]

En otros casos, la excomunión ocurre por un proceso formal (ferendae sententiae). «La pena es generalmente ferendae sententiae, de manera que sólo obliga al reo desde que le ha sido impuesta» (Canon 1314): «Cuide el Ordinario (Obispo) de promover el procedimiento judicial o administrativo para imponer o declarar penas, sólo cuando haya visto que la corrección fraterna, la reprensión u otros medios de la solicitud pastoral no bastan para reparar el escándalo, restablecer la justicia y conseguir la enmienda del reo» (Canon 1341).[cita requerida]

La canónica advierte algunos factores que quitan imputabilidad - ignorancia de la ley, falta de libertad, etc. (Canon 1323). Otros factores pueden disminuir la culpa, como el uso imperfecto de la razón e ignorancia de la pena que implica la violación. (CIC, 1324.3). Muchas veces, la ignorancia siempre era duramente castigada, es decir, la persona era excomulgada.[cita requerida]

Efectos de la excomunión

El efecto más notable de la excomunión es la exclusión de la recepción o administración de los sacramentos, incluso de la confesión, ya que no puede haber reconciliación de algunos pecados mientras no hay arrepentimiento de uno que sea mortal. (cf. Canon 1331.1.2)[cita requerida]

Se les prohíbe además ejercer oficios o funciones eclesiásticas. Si la excomunión ha sido impuesta públicamente, todo intento de ejercer un oficio eclesiástico es inválido.[cita requerida]