Español neutro

El español neutro o castellano neutro, también conocido como español global o español internacional, es un intento por crear una variante del idioma español que sea aceptable para distintos públicos, con el que se pretende deslocalizar el lenguaje y que se acomode, si no a todos, sí al máximo número posible de hispanohablantes, con el fin de ser empleado por medios de comunicación y entretenimiento.[2]​Es una modalidad elaborada a partir del diasistema del español que se usa principalmente con fines comerciales para llegar a un área geolectal amplia; utilizándose con preferencia aquellas formas léxico-semánticas y morfosintácticas, así como modelos de dicción (estándares de pronunciación), más extendidos en todo ese territorio. Su creación se debe a un intento por unificar y rentabilizar el mercado hispanohablante, y así evitar la inversión que supondría realizar distintas adaptaciones para diferentes países.

El español neutro no tiene nada que ver con diversos mitos acerca de en qué región se habla un «español puro» o un «español sin acento».[7]​ Por otro lado, un castellano sin acento sería únicamente un modelo hipotético de pronunciación, mientras que el castellano neutro englobaría además otros aspectos, como las conjugaciones y regionalismos empleados.

Características

El castellano neutro basa su modelo en el estándar mexicano (y áreas circundantes) en detrimento de otras variedades como el español ibérico o el rioplatense, debido a su mayor extensión territorial y de población. Esto sería un modelo de pronunciación adscribible al utilizado en las tierras altas de Hispanoamérica pero sin entonaciones que permitan identificar el habla a una región concreta. Así pues, se emplean fenómenos lingüísticos como el seseo o el yeísmo ya que sólo se hace uso de 17 fonemas consonánticos obviando tanto el fonema interdental /θ/ como el fonema palatal lateral /ʎ/; mientras que en las conjugaciones se opta por el uso del tuteo y el ustedeo, relegando las formas singulares y plurales del voseo a un contexto histórico, arcaico o localizado.[2]

Con respecto al plano morfosintáctico, algunos de los rasgos más notables que se suelen encontrar son los siguientes: el uso abundante de la falsa pluralización del complemento directo, la ausencia del complemento directo en ciertos verbos o la ausencia de sufijos aspectuales especiales y de diminutivos.[2]​ También se detectan variaciones en la sintaxis empleada por un mismo hablante: los determinantes posesivos pueden ser tónicos o átonos, existe alternancia en el uso del pretérito perfecto compuesto y el pretérito indefinido para acciones pasadas dentro de un espacio de tiempo inacabado, para el mismo contexto temporal se alterna por conjugar los verbos en presente y en pretérito perfecto, como también se alternan las formas en subjuntivo e indicativo para oraciones subordinadas sustantivas con dependencia del verbo creer.[2]

Otros aspectos más específicos utilizados son los siguientes: el hecho de que las perífrasis de relativo u oraciones hendidas siempre se construyen con que, la aparición el interrogativo cuál como adjetivo, las oraciones interrogativas directas que comienzan por cómo son continuadas por el verbo ser conjugado más el nexo que.[2]​ Por último, cabe mencionar que intenta restringirse al habla culta pretendiendo dejar a un lado la jerga, modismos, expresiones coloquiales y vulgares o cualquier otro tipo de regionalismo que pueda llevar a confusiones entre la población de distintos países.