Dominó
English: Dominoes

Juego de dominó.

El dominó es un juego de mesa en el que se emplean unas fichas (baldosas) rectangulares, generalmente blancas por la cara y negras por el envés, aunque existen muchas variantes. Una de sus caras está dividida por dos cuadrados, cada uno de los cuales está numerado normalmente mediante disposiciones de puntos como los dados.[1]

La puntuación habitual es de cero a seis puntos, lo que compone un total de 28 piezas de dominó siendo la ficha más grande la del seis doble. Existen otras variantes de 55, 91, 136 y 190 piezas. Por ejemplo, en Cuba se juega con 28 piezas en la zona oriental, mientras que en el centro y occidente, incluyendo la capital, se juega con 55 fichas (Doble 9). El jugador que gana sin fichas son 3 puntos y por medio de puntos son 2.

Historia

La mención escrita más antigua sobre el dominó está documentada en China, en el escrito "Antiguos hechos de Wulin" (sobre la capital Hangzhou) escritos por Zhou Mi (1232-1298) durante la dinastía Yuan, donde se referían a los "pupai" (juegos de placas o dominós) y a los dados como objetos vendidos por los mercaderes durante el reinado del emperador Xiaozong de los Song (1162-1189).

El primer manual conocido sobre el dominó es el Manual del período Xuanhe, escrito por Qu You (1347-1433). Sin embargo, algunos estudiosos chinos creen que este manual es una falsificación de un momento posterior.[cita requerida]

En la Enciclopedia de la Miríada de Tesoros, Zhang Pu (1602-1641) describe el juego de disponer las piezas de dominó como "pupai", aunque el carácter "pu" había cambiado con respecto al escrito de Zhou Mi, conservando la pronunciación. Los juegos de dominó tradicionales chinos incluían el Tien Gow, Pai Gow, Che Deng y otros. El conjunto de 32 piezas chinas, que representaba las posibilidades de tirada de un par de dados e introducía duplicados de algunas tiradas, aunque no tenía caras en blanco, lo que difiere de los conjuntos de 28 piezas encontrados en Occidente a mediados del siglo XVIII.

Es precisamente en este siglo cuando empiezan a aparecer en Europa los primeros vestigios de este juego, especialmente en Italia y de ahí se expanden por todo Occidente, aunque con cambios con respecto a su original chino. Los juegos de dominó europeos no contienen ni distinciones de clase ni duplicados, aunque incorporan las combinaciones con una de las caras en blanco, azul, negro, blanco, fucsia y blanco.