Discusión bizantina

La expresión discusión bizantina o argumento bizantino significa una discusión o argumento inútil, en la que cada parte nunca puede llegar a probar sus aseveraciones a la parte contraria. Es equivalente a la expresión "discutir el sexo de los ángeles", ya que éste era el tema sobre el que estaban discutiendo los bizantinos (de una forma seria) cuando los otomanos ponían cerco a Constantinopla en el siglo XV, siendo considerado este hecho como el origen más próximo de la expresión discusión bizantina .[1]

Origen lejano

El siglo IV surgió una discusión teológica en las Iglesias de Egipto, Siria y Asia Menor, que en los siglos siguientes se dirimieron en diferentes concilios. Después del Concilio de Nicea, Gregorio, obispo de Nisa empezó a crear hipótesis sobre las siguientes preguntas:

¿Es el Hijo de la misma sustancia que el Padre, o se trata de una sustancia similar? ¿Tiene Jesús una o dos naturalezas? ¿Es el Hijo coeterno con Dios o no? ¿Cuál es la relación de Cristo con Dios padre? ¿En qué sentido puede ser Dios el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y aun así ser uno? ¿Cómo puede haber un Dios con verdadera unidad combinada con la verdadera diversidad?

Los concilios celebrados durante cuatro siglos (Concilio de Constantinopla, Concilio de Éfeso, Concilio de Calcedonia), para combatir las herejías que habían ido emergiendo, habían llegado a conclusiones contrapuestas, nadie podía probar definitivamente nada, en un sentido o en el otro. Los argumentos de los Padres de la Iglesia llevaron a confundir a los cristianos de a pie sobre los misterios de la Religión.