Dinastía merovingia

La dinastía merovingia fue una familia de estirpe germánica que gobernó la actual Francia, Bélgica, una parte de Alemania y de Suiza entre los siglos V y VIII. Eran descendientes de Meroveo, un jefe militar franco. Este era el fundador de la dinastía y también le dio su nombre.[1]​ El primer representante histórico de la dinastía merovingia, Childerico I, hijo de Meroveo, dominó la antigua provincia romana de Bélgica Segunda que comprendía los territorios de Ciuitas Remorum, Ciuitas Suessionum, Ciuitas Veromanduorum, Ciuitas Atrebatium, Ciuitas Silvanectum, Ciuitas Bellovacorum, Ciuitas Ambianensium, también conocida como Ambianorum, Ciuitas Morinorum, Ciuitas Camaracensium, antigua C. Nerviorum, Ciuitas Catalaunorum y Ciuitas Bononensium.

Introducción

Los Reinos Francos en el 511.

Fue Clodoveo I (481-511) nieto de Meroveo, quien por sus campañas militares agrandó verdaderamente el reino de los francos (Regnum Francorum) al este en Alemania y al sur-oeste en Aquitania, dominada hasta entonces por los visigodos. Esta expansión fue posible después de su conversión y bautismo hacia el 496 y gracias al apoyo de la aristocracia galorromana y la Iglesia occidental. Instaló la capital en París en 507.

A su muerte el reino franco fue dividido entre sus hijos según la costumbre de los merovingios: Clotario I, rey de Soissons (511-561), de Reims (555-561) y de los francos (558-561), Childeberto I, rey de París (511-558), Clodomiro, rey de Orleans (511-524) y Teodorico I, rey de Reims (511-534).

Otro monarca destacado de la dinastía fue Dagoberto I (629-639) que, después de muchos años de división territorial, volvió a unir los reinos francos bajo su gobierno. Después de Dagoberto I, el poder de los merovingios se fue disgregando y, a medida que pasaba el tiempo, los Mayordomos de palacio acabaron siendo los verdaderos dirigentes del reino franco. Los mayordomos de palacio Carlos Martel y su hijo Pipino el Breve, fundador de la dinastía Carolingia, acabaron con el poder de los monarcas merovingios y Pipino destronó al último rey merovingio, Childerico III, para proclamarse rey de los francos. La dinastía merovingia fue sustituida entonces por la dinastía Carolingia.