Diario de Barcelona

Diario de Barcelona
TipoPeriódico diario
PaísEspaña
SedeBarcelona
Fundación1 de octubre de 1792
Fin de publicación31 de julio de 2009
IdiomaEspañol
ISSN2254-5050

El Diario de Barcelona —renombrado en varias épocas como Diari de Barcelona— fue un periódico español editado en Barcelona, con algunas interrupciones, entre 1792 y 2009. Se publicó en papel hasta 1994 y en edición digital hasta 2009. Conocido popularmente como «El Brusi», llegó a ser considerado el periódico decano de la prensa europea.[3]

Historia

Fue fundado por Pedro Husson de Lapazaran,[5]​ Husson de Lapazaran, un impresor de origen napolitano, obtuvo ese año los permisos gubernativos para publicar el Diario de Barcelona. Estaba redactado en idioma español y ejercía las funciones de un tipo de diario oficial.

La publicación comenzó una nueva etapa en enero 1808,[6]​ quedó bajo control de editores favorables a la administración napoleónica, y se publicó con una edición en doble columna en francés y catalán.

Después de la Guerra de la Independencia, en 1814 la explotación del Diario de Barcelona volvió a manos de Antonio Brusi,[9]

El diario adoptó una ideología monárquica y liberal-conservadora; una posición que, si en un primer momento garantizaba su continuidad, a la larga, cuando la censura de prensa disminuyó, le hizo perder influencia. Desde el punto de vista del idioma, en aquella época[¿cuándo?] el diario, sin contar algunas poesías en catalán, se publicó en castellano, como gran parte de la prensa catalana de la época. Muchos escritores en catalán, escribieron sus artículos en español, entre ellos Joan Maragall.

Con la relajación de la censura de prensa y la aparición de otros diarios barceloneses —como La Publicidad (1878), El Diluvio (1879), La Vanguardia (1881) o El Noticiero Universal (1888)— se rompió el predominio que hasta entonces había disfrutado el Diario de Barcelona. Este cambio de tendencia se vio claramente cuando en 1906 el director de la publicación, el mallorquín Miguel de los Santos Oliver, pasó a dirigir el diario La Vanguardia.[11]

Durante la Primera Guerra Mundial la publicación mantuvo una línea editorial germanófila.[12]

El Diario de Barcelona, que hasta 1923 había sido una empresa eminentemente familiar, pasó a quedar bajo el control de una sociedad anónima recién constituida: la «Editorial Barcelonesa»; a partir de 1942 esta cambió el nombre y el diario pasó a depender de la «Editorial Barcelonesa de Publicaciones».[14]

Durante el periodo de la Segunda República mantuvo una línea editorial conservadora y monárquica,[17]

Tras el estallido de la Guerra civil fue incautado por Estat Català y transformado en órgano del partido, siendo publicado en catalán.[22]

Al final de la contienda fue devuelto a sus antiguos propietarios. Hacia 1940 era uno de los cinco diarios que se editaban en Barcelona, junto a La Vanguardia, El Correo Catalán, La Prensa y Solidaridad Nacional.[25]

En junio 1980 el diario anunció la suspensión de pagos, y un mes más tarde dejó de publicarse. Volvería a salir a la calle el 21 de octubre de ese año, autogestionado por los trabajadores y en edición bilingüe.[26]

Tras producirse diversos cambios en el accionariado, la empresa editora quedó en manos de la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE). La posterior decisión de la ONCE de deshacerse de sus participaciones en prensa escrita para centrarse en la comunicación audiovisual permitió que los hermanos Dalmau, editores del diario leridano La Mañana, se hicieran con el control del "Brusi" en una operación que los trabajadores del rotativo consideraron fraudulenta. Pocos meses después de haberla remodelado, los nuevos titulares cerraron la publicación, a la que habían rebautizado como «Nou Diari» y habían dotado de ediciones en distintas poblaciones catalanas. La declaración de insolvencia de los Dalmau dejó a los empleados sin cobrar diversas nóminas ni ningún tipo de indemnización. No fue hasta trece años después, en 2007, que la justicia condenó a los últimos propietarios de Diario de Barcelona a pagar sus viejas deudas con los trabajadores. Como publicación en internet, Diari de Barcelona fue propiedad del Ayuntamiento de Barcelona, ya que la administración local nunca dejó de poseer una pequeña participación que le daba derecho a mantener la titularidad del nombre del periódico. El 31 de julio de 2009 Diario de Barcelona cerró definitivamente después de 217 años de historia.