Cristianismo

El crucifijo es el símbolo universal del cristianismo, aunque adopta también formas diferentes a la de esta imagen.
Arriba, el símbolo ichthys, creado por la combinación de las letras griegas ΙΧΘΥΣ. Es un símbolo que representa al cristianismo. El vocablo significa literalmente 'pez', pero constituye además un acrónimo: ησοῦς Χριστός, Θεοῦ Υἱός, Σωτήρ (Iēsoûs Christós, Theoû Hyiós, Sōtḗr), que se traduce al español como «Jesús Cristo, Hijo de Dios, Salvador». El ichtus o ichthys fue uno de los primeros símbolos cristianos[2]​ Abajo, el término ΙΧΘΥΣ labrado en mármol en las ruinas de Éfeso, en Asia Menor.

El cristianismo (del latín christianismus, y este del griego χριστιανισμός)[8]​ Los cristianos creen que Jesús es el hijo de Dios, así como el Mesías (o Cristo) profetizado en el Antiguo Testamento, que murió crucificado para la redención de los pecados del género humano, y que resucitó al tercer día.

Algunos de los escritos sagrados cristianos son compartidos con el judaísmo. El Tanaj constituye, junto con la Biblia griega —más antigua que el Tanaj en su forma actual—, la base y la fuente para el Antiguo Testamento de las diferentes biblias cristianas. Por este motivo, el cristianismo es considerado una religión abrahámica, junto con el judaísmo y con el islam.

Historiográficamente, sus inicios se ubican en la primera mitad del i Anno Dómini, en tiempos de Jesús de Nazaret. No obstante, la fe cristiana considera ese tiempo como la llegada del Mesías anunciado en profecías judías del Antiguo Testamento.

Algunos estudios del xx no toman como fecha incontrovertible el año 33 d. C. para la muerte de Jesucristo. Hay quienes, al indagar en las fechas, sugieren que pudo haber un desfase de 4 a 8 años entre el inicio del cómputo de la era cristiana y la fecha precisa del nacimiento de Jesús de Nazaret, conocido como Cristo.[11]​ Desde que el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio romano en el iv, ha influido de manera significativa en la cultura occidental y en muchas otras.

La palabra cristianismo proviene del griego χριστιανός, christianós, ‘cristiano’, la cual a su vez procede del nombre propio Χριστός, Christós, ‘Cristo’, traducción del hebreo Mesías, que significa ‘ungido’. El origen del término se indica en el libro de Hechos de los Apóstoles:

Bernabé salió para Tarso en busca de Saulo, y apenas lo encontró lo llevó a Antioquía. En esta Iglesia trabajaron juntos durante un año entero, instruyendo a muchísima gente, y fue en Antioquía donde los discípulos por primera vez recibieron el nombre de cristianos.

Hechos de los Apóstoles 11,25-26. (Nuevo Testamento: Edición Pastoral)

Origen y difusión

El cristianismo tiene su origen histórico en el judaísmo del Segundo Templo de comienzos de la era actual. Si bien Jesús de Nazaret se autoidentificó siempre como un judío devoto, en su doctrina y sus enseñanzas, Él mismo se identificó como el camino al Padre Celestial:[12]

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Juan 14:6

En los evangelios hay amplia evidencia de que Jesucristo aseguró ser el único camino a Dios, lo cual sería enseñado así mismo por sus primeros seguidores, incluyendo a los apóstoles Simón Pedro y Pablo de Tarso.[14]

No se conoce con precisión el número de seguidores que pudo alcanzar el cristianismo en vida de Jesús de Nazaret, ni cuántos seguían dentro de la comunidad cristiana por él fundada tras su muerte, ajusticiado por las autoridades seculares. Pocos años después de su muerte, Pablo de Tarso, un judío que —en el decir de los Hechos de los Apóstoles— poseía la ciudadanía romana, tuvo un papel destacado predicando y poniendo en contacto a diversos grupos cristianos del Oriente Próximo.[16]

Al final del siglo I, ya se habían constituido las cuatro corrientes básicas del cristianismo primitivo que terminaron por integrar el canon bíblico, y que podrían esquematizarse escriturísticamente en: (1) el cristianismo paulino, integrado por el corpus de cartas escritas por Pablo de Tarso y su escuela;[18]

Algunas personalidades del cristianismo primitivo: a la izquierda, Simón Pedro y Pablo de Tarso, figuras excluyentes de los llamados judeocristianismo y cristianismo paulino (representados artísticamente por El Greco); en el centro, Juan el Evangelista, quien encarnó el llamado cristianismo joánico (representado artísticamente por Guido Reni); a la derecha, Marcos el Evangelista y Lucas el Evangelista, a quienes se atribuye tradicionalmente la integración escriturística del complejo cristianismo sinóptico (representados artísticamente por Mathias Stomer).

La tarea de estos primeros cristianos llevó a la formación de comunidades cristianas en numerosos lugares del Imperio Romano, especialmente en su parte oriental. El sociólogo Rodney Stark, quien estudió diversas fuentes históricas para su libro El auge del cristianismo, concluyó que hacia el año 300 d. C., el cristianismo estaba difundido tanto entre las clases populares como en un número de personas ricas e influyentes de la sociedad romana, y se aventuró a situar la cifra de cristianos entre el 10 y el 25 % de la población del Imperio.[19]

Una vez convertida en religión mayoritaria del Imperio, el cristianismo se expandió a toda Europa. Los pueblos germánicos se fueron cristianizando progresivamente entre los siglos IV y IX. Cirilo y Metodio predicaron a los eslavos en el siglo X. El cristianismo había llegado a las islas británicas en el siglo V, cuando Patricio de Irlanda estaba activo en la región. A partir del siglo VII las potencias cristianas de Europa rivalizaron con las potencias islámicas. En el sur y centro de Europa, con la excepción de las zonas bajo administración musulmana, el cristianismo fue la principal religión desde antes del siglo IX hasta la actualidad. La expansión al norte de Europa y Europa oriental fue más tardía, pero también en esas regiones desde hace siglos el cristianismo ha sido históricamente la religión mayoritaria. Con la expansión europea en América hubo un esfuerzo deliberado por imponer ya sea pacíficamente, ya sea mediante coacciones, el cristianismo a las poblaciones de origen americano. Desde el siglo XVI los portugueses hicieron esfuerzos también por llevar el cristianismo a ciertas áreas de África y Asia, que estaban bajo su dominio. El auge del colonialismo europeo en África, Asia y Oceanía aumentó el número de cristianos en todo el mundo.

A la izquierda, mapa que muestra la expansión del cristianismo en Europa, sudeste de Asia y norte de África hacia los años 325 (azul) y 600 (celeste) de la era común. A la derecha, mapa que señala en violeta los países en los que la mayoría de la población profesa el cristianismo en la actualidad.[20]

Según un estudio de 2005, habría en el mundo más de 2100 millones de cristianos,[22]