Crisis bancaria de 2002 en Uruguay

La crisis bancaria de 2002 en Uruguay fue un proceso de insolvencia financiera que afectó a más de la mitad de la banca comercial, y produjo la desaparición de algunas de las empresas financieras más emblemáticas y el virtual colapso del sistema económico del país. Se desarrolló durante el gobierno de Jorge Batlle Ibáñez y fue la crisis económica y social más importante del Uruguay, incluso con consecuencias peores que la crisis de 1929 o 1890.[cita requerida]

Orígenes

Entre otras causas, el proceso se inició con la crisis económica de diciembre de 2001 en la Argentina. Desde hacía muchos años, miles de ciudadanos argentinos venían depositando su dinero en el sistema bancario uruguayo, caracterizado por su seguridad (cada vez que un banco uruguayo entraba en problemas, el Banco Central intervenía con fondos), por su liberalidad (es muy sencillo abrir una cuenta) y la libre circulación de divisas (nunca se pesifican depósitos, y además es posible depositar en varias monedas). El volumen de depósitos de argentinos, entonces, era considerable para la pequeña economía de Uruguay; por tanto, los masivos retiros por parte de argentinos a lo largo de la primera mitad de 2002, afectaron al sistema bancario uruguayo. Un caso particular fue el argentino Banco de Galicia, que no fue asistido por el Estado uruguayo "por no ser un banco uruguayo". Y esto, a su vez, tuvo un efecto de "búmeran", los ahorristas de todas partes se apuraron a seguir retirando sus depósitos.[1]