Comercio atlántico de esclavos

Estiba de un barco esclavista británico (1788).
Reproducción de un cartel anunciando una subasta de esclavos en Charleston, Carolina del Sur, en 1769.

El comercio atlántico de esclavos, también conocido como el comercio transatlántico de esclavos, hace referencia al tráfico de esclavos que tuvo lugar a través del Océano Atlántico entre los siglos XVI y XIX. La inmensa mayoría de los esclavos envueltos en el tráfico atlántico eran africanos de las zonas centrales y occidentales del continente, en su mayoría prisioneros de las guerras entre etnias rivales que eran vendidos por comerciantes africanos de esclavos a compradores europeos, quienes los transportaban a sus colonias en Norte y Sudamérica. Allí, los esclavos eran obligados a trabajar en las plantaciones de café, coco, tabaco y algodón, en las minas de oro y plata, en los campos de arroz, en la industria de la construcción, en la madera, en la construcción de barcos y en hogares como sirvientes.

El comercio de esclavos es denominado «Maafa» por académicos africanos y afroamericanos, término que significa «holocausto» o «gran desastre» en Swahili. Algunos académicos, como Marimba Ani y Maulana Karenga, utilizan las expresiones «holocasuto africano» u «holocausto de la esclavitud».[1]

Precedentes

Viaje atlántico

El comercio atlántico de esclavos comenzó tras las primeras relaciones entre continentes que pusieron en contacto el Viejo Mundo (Europa y África) con el Nuevo Mundo (América). Durante siglos, las corrientes habían hecho los viajes a través de los océanos especialmente difíciles y arriesgados para los barcos disponibles en la época, lo que había impedido el contacto entre esos continentes.[3]

Esclavitud africana

La esclavitud era practicada en algunas partes de África,[5]

El comercio atlántico de esclavos no fue el único comercio de esclavos que tuvo lugar en África, aunque fue el mayor en volumen e intensidad. Tal y como Elikia M’bokolo escribió en Le Monde diplomatique, «el continente africano fue sangrado de sus recursos humanos por todas las rutas posibles. A través del Sahara, del mar Rojo, desde los puertos del océano Índico y a través del Atlántico. Al menos diez siglos de esclavitud en beneficio del mundo musulmán (desde el siglo noveno al diecinueve). Cuatro millones de personas esclavizadas exportados a través del mar Rojo, otros cuatro millones a través de los puertos Swahili del océano Índico, aproximadamente nueve millones en la ruta de las caravanas trans-sahariana, y de once a veinte millones (dependiendo del autor) a través del océano Atlántico.»[7]