Campo de concentración de Mauthausen-Gusen

Prisioneros de Mauthausen saludan a la 11ª División Acorazada de los EE UU por su liberación bajo una pancarta escrita en español sobre sábanas castrenses.

El campo de concentración de Mauthausen (desde el verano de 1938 Mauthausen-Gusen) fue un grupo de campos de concentración nazis situados en torno a la pequeña empresa y cantera, de la población de Mauthausen en Austria, a unos 20 km de Linz.

Al principio había un solo campo en Mauthausen, pero con el tiempo se expandió hasta convertirse en uno de los complejos de campos de concentración más grandes de la zona nazi de Europa.[2]​ Aparte de los cuatro subcampos en Mauthausen y la cercana Gusen, más de 50 subcampos, localizados por toda Austria y el sur de Alemania, utilizaron a los ocupantes como esclavos. Algunos campos subordinados al complejo de Mauthausen incluían fábricas de munición, minas, fábricas de armamento y plantas de ensamblaje del avión Me 262.

En enero de 1945, los campos, dirigidos desde la oficina central en Mauthausen, contenían 85.000 prisioneros.[4]

Historia

KZ Mauthausen

El 7 de agosto de 1939, prisioneros del campo de concentración de Dachau fueron enviados al pueblo de Mauthausen, cerca de Linz, Austria, para empezar la construcción de un nuevo campo. El lugar fue escogido por su proximidad a la red de transportes de Linz, pero también porque era un área poco poblada.[5]​ para la que precisaban grandes cantidades de granito.

El dinero para la construcción del campo de Mauthausen fue reunido de diversas fuentes, incluso préstamos comerciales del Dresdner Bank, del banco de Praga Escompte Bank, del fondo Reinhardt (que era el dinero robado a los presos en otros campos de concentración) y de la Cruz Roja alemana.[6]

Mauthausen sirvió en un principio como un campo de prisioneros para criminales comunes, prostitutas[9]

KL Gusen

Vista aérea de los campos Gusen I y II

A finales de 1939, el campo de Mauthausen, con su mina de granito de Wiener-Graben, estaba saturado de prisioneros. Su número había crecido de 1.080 a finales de 1938 a 3.000. Sobre esa época empezó a construirse un nuevo campo en Gusen, a unos 4,5 km. El nuevo (Gusen I) y su cantera Kastenhofen fueron acabados en mayo de 1940. Los primeros prisioneros fueron trasladados a los dos primeros barracones (números 7 y 8) el 17 de abril de 1940, mientras que el primer transporte de prisioneros (la mayoría de los campos de Dachau y Sachsenhausen) llegaron el 25 de mayo.[3]

Al igual que Mauthausen, el de Gusen utilizaba a los prisioneros como esclavos en las canteras de granito, aunque también los alquilaba a negocios locales. En octubre de 1941, algunos barracones fueron separados del subcampo de Gusen con alambre de espino y se convirtieron en un Campo de Trabajo de Prisioneros de Guerra aparte. Este campo albergaba un gran número de prisioneros de guerra, la mayor parte oficiales soviéticos. En 1942, la capacidad de producción de Mauthausen y Gusen había llegado a su límite. Gusen fue ampliado para incluir al depósito central de las SS, en el que numerosos bienes robados de los territorios ocupados eran almacenados y enviados a Alemania.[10]​ Las canteras y negocios locales necesitaban constante mano de obra mientras más y más alemanes se alistaban en la Wehrmacht.

En marzo de 1944, el antiguo depósito de las SS fue convertido en un nuevo subcampo, Gusen II. Hasta el final de la guerra el depósito fue un campo de concentración improvisado. El campo tenía de 12.000 a 17.000 presos, privados de las necesidades más básicas.[1]

Una red de subcampos

Mapa con la localización de algunos de los más importantes subcampos de Mauthausen-Gusen

Ver también la lista detallada de Kommandos del campo de Mauthausen-Gusen

Desde 1940 Mauthausen contó con varios Kommandos exteriores o subcampos. El primero fue el de Gusen, situado a 5 km del campo central y que llegó a albergar un número de presos incluso superior al de aquel. Más adelante se añadieron muchos otros Kommandos, destacando por el número de presos los de Ebensee y Melk.

Varios subcampos de Mauthausen incluían fábricas de armas y municiones, canteras, minas y fábricas. Además, los internos fueron usados como esclavos en granjas cercanas o empleados en la perforación de túneles, como en Loibl-Pass, donde se llevó a cabo la conexión por túnel entre el territorio austriaco y Eslovenia.

La utilización de los presos en la producción bélica adquirió una importancia creciente a partir de 1942, cuando la marcha de la guerra acrecentó las necesidades nazis de armamento. En Mauthausen y los subcampos se hallaban fábricas relacionadas con las armas secretas, las llamadas V-Waffen (con V de Vergeltung, revancha). Así, en el Kommando Schlier (situado en Redl-Zipf) hubo una planta de desarrollo del combustible empleado por los misiles V2. En Ebensee se construyó una fábrica de elementos para esos cohetes, tras haber sido bombardeada la factoría cerca de Viena. En Gusen se ensamblaba el Messerschmitt Me 262, primer avión de combate a reacción).

Sobrevivientes de Ebensee campo de concentración poco después de su liberación
Sobrevivientes de Ebensee campo de concentración poco después de su liberación

El trabajo se realizaba en condiciones muy duras, que agotaban a los presos. Algunos eran transferidos al campo central para ser exterminados, o eran eliminados allí con una inyección letal e incinerados en un crematorio local.

Desde el 6 de agosto de 1940, republicanos españoles provenientes de los stalags, campos de prisioneros de guerra, fueron transferidos a este campo. Se trataba de exiliados que, tras salir de España en 1939, habían sido encuadrados en el Ejército francés y que en el momento de la invasión de Francia por la Wehrmacht fueron capturados por los alemanes. Entre 1940 y 1945 pasaron por Mauthausen y sus subcampos unos 7.200 españoles, de los cuales fallecieron 5.000.

A finales de 1941 llegaron numerosos prisioneros de guerra soviéticos. Era el primer grupo destinado a morir en las cámaras de gas, a principios de 1942. Antes, los prisioneros exhaustos habían sido transferidos al Castillo de Hartheim, donde la cámara de gas y un horno crematorio funcionaban desde 1940.

En 1944 fue internado un numeroso grupo de judíos húngaros y holandeses. La mayor parte murió a consecuencia de los trabajos forzados y las nefastas condiciones o fueron arrojados por la cantera de Mauthausen (apodada como Muro de los paracaidistas por los guardias de las SS). Durante los meses finales de la guerra, 20.000 prisioneros de otros campos fueron llevados al complejo.

El estimado de los prisioneros que pasaron por el conjunto del campo central y los subcampos es de 235.000; la mayor parte fue obligada a trabajos forzados en la cantera de granito Wienergraben. Unos 122.000 fueron asesinados. Las condiciones de vida eran sórdidas; todos fueron mal alimentados, y las enfermedades sin una asistencia médica apropiada causaban estragos.

Hacia septiembre de 1944, se abrió un campo para mujeres en Mauthausen que coincidió con la llegada de prisioneras desde Auschwitz. Más mujeres y niños fueron internados en Mauthausen procedentes de Ravensbrück, Bergen Belsen, Gross Rosen y Buchenwald. Con ellas llegaron algunas de sus guardianas de las SS. Se sabe de al menos 20 que sirvieron en Mauthausen, y 60 en todo el complejo: Jane Bernigau, Margarete Freinberger, Marie Herold, Anna Kern, Maria Kunik (sirvió también en Lenzing), Hildegard Lachert, Marianne Paegel, Albine Pallaoro, Amalie Payrleitner, Therese Pichler, Eleonore Poelsleitner, Antonia Rachbauer, Elsa Rascher, Anna Reischer, Hildegard Reiterer, Anna Schbesta, Edda Scheer, Aloisia Schekolin, Hermine Schmied y Rosa Seyringer. Las guardianas también activaron en los subcampos de Mauthausen en Hirtenberg, Lenzing (el principal subcampo de mujeres en Austria) y St. Lamprecht.

El SS Reichsführer Heinrich Himmler visitó en abril de 1941 junto a otros dignatarios nazis, el campo de exterminio de Mauthausen