Bombardeos en la guerra civil española

Bombardeos en la guerra civil española
Parte de Guerra civil española
Bundesarchiv Bild 183-H25224, Guernica, Ruinen.jpg
Guernica tras el bombardeo de abril de 1937.
Fecha18 de julio de 1936 - 1 de abril de 1939
LugarEspaña
Beligerantes
Bandera de España República Española
Apoyada por:
Flag of the Soviet Union.svg URSS[nota 1]
Bandera del bando nacional 1936-1938.svg Bando sublevado
Bandera de Alemania Alemania nazi
Bandera de Italia Reino de Italia

Los bombardeos en la guerra civil española es el papel que desempeñaron en la guerra civil española los bombardeos aéreos (y en menor medida los marítimos y terrestres) sobre objetivos estratégicos (puertos, vías de comunicación, fábricas, centrales hidroeléctricas, puestos de mando del enemigo, etc.) pero también sobre las poblaciones de la retaguardia, gracias a los grandes avances de la aviación en los años 1930. Y es aquí donde reside la principal novedad en este aspecto de la contienda española de 1936 a 1939: «por primera vez en la historia la aviación fue utilizada intensamente en misiones de bombardeo sobre la retaguardia».[2]

Cuando se hace la relación de las ciudades más duramente bombardeadas durante la guerra civil española son todas poblaciones de la zona republicana (con la única excepción de la localidad cordobesa de Cabra, cuyo bombardeo parece que fue el resultado de un terrible error de los tripulantes soviéticos que pilotaban los «Katiuskas»). Así, como han señalado Solé i Sabaté y Villarroya,[2]

La aviación de bombardeo

En julio de 1936 la aviación militar española tenía 241 aparatos operativos entre los que destacaban 150 Breguet 19, aviones de cooperación y bombardeo, y una escuadrilla de Fokker F.VII. La aviación naval disponía de unos 80 aparatos de primera línea, entre los que destacaban unos cuarenta hidroaviones Savoia-Marchetti S.62, Dornier Wal y Macchi M-18, que podían ser utilizados en operaciones de bombardeo. Por último la aviación comercial tenía siete Fokker F-VII B y cuatro Douglas DC-2, estos últimos eran los aviones más modernos que había entonces en España.[4]

La aviación de bombardeo del bando sublevado

El Ju 52 oficial de Hitler en 1934.

El grueso de la aviación permaneció fiel a la República, por lo que en los primeros días los militares sublevados sólo pudieron contar con los aviones que se encontraban en el Protectorado español en Marruecos y algunos hidroaviones. Pero su situación cambió radicalmente sólo semana y media después de iniciado el golpe cuando el 30 de julio llegaron nueve bombarderos italianos Savoia-Marchetti S.M.81, trimotores con una carga de 2.000 kg. de bombas y una velocidad máxima de 340 km/h., que eran de los bombarderos pesados más eficientes y veloces existentes hasta entonces, y los primeros Junkers Ju 52 alemanes (diez de los cuales desembarcaron del buque Usaramo en Cádiz el 6 de agosto) que eran aparatos de transporte, que fueron habilitados para bombardeo, constituyendo durante los primeros meses de la guerra el núcleo central de la aviación de bombardeo del bando sublevado.[5]

En los meses siguientes fueron llegando más aparatos italianos, constituyendo gran parte de ellos la Aviación Legionaria italiana, cuya base principal se situó a partir del 19 de agosto de 1936 en la isla de Mallorca, desde donde pudo bombardear sin ninguna dificultad las ciudades de la costa mediterránea. Al principio estaba integrada por la 251 Escuadrilla de Bombardeo Pesado con aparatos Savoia-Marchetti S.M.81, pero a principio de 1937 se le añadió otra escuadrilla de Savoia-Marchetti S.M.81, la 252, formando el XXV Grupo de Bombardeo Pesado, llamado Pipistrelli delle Baleari. En junio de 1937 se incorporó un grupo de bombardeo rápido, los Falchi delle Baleari, integrado por aparatos Savoia-Marchetti S.M.79. Y a lo largo de 1938 el número de aparatos fue incrementado hasta alcanzar el número de 38: 27 Savoia-Marchetti S.M.79 y 11 Savoia-Marchetti S.M.81.[6]

De los 764 aviones enviados por la Italia fascista en ayuda del bando sublevado a lo largo de la guerra, unos 200 fueron bombarderos: 84 del tipo Savoia-Marchetti S.M.81, como los 9 primeros aparatos que llegaron el 30 de julio; 100 del tipo Savoia-Marchetti S.M.79 y 13 del Fiat BR.20. Además hay que añadir nueve hidroaviones CANT Z.501, cuatro CANT Z.506 y otros cuatro IMAM Ro.41.[7]

Hidroavión Heinkel He 59.

En lo que respecta a la Alemania nazi, en los primeros meses envió varias decenas de Junkers Ju 52, un modelo de avión que permitió salvar el bloqueo del estrecho de Gibraltar por la marina republicana al establecer un puente aéreo entre Marruecos y la Península mediante el cual se trasportaron entre finales de julio y finales de octubre de 1936 más de 13.000 legionarios y regulares del Ejército de África. Además estos aparatos fueron los utilizados en los bombardeos, entre otros, de Madrid y de Guernica. En noviembre de 1936 se produjo un salto cualitativo en la ayuda nazi a los sublevados con la formación de la Legión Cóndor, una unidad de combate autónoma con mando, personal y material alemanes, cuyo elemento principal era un grupo de bombardeo integrado inicialmente por tres escuadrillas, y desde abril de 1937 por cuatro, en las que se utilizaron aviones más avanzados que los Junkers Ju 52, como el Heinkel He 111, uno de los mejores bombarderos de su época, ya que podía alcanzar una velocidad de 430 km/h con una carga de 1.500 kilogramos de bombas; el Junkers Ju 87, conocido con el nombre de "Stuka", uno de los aviones más célebres de todos los tiempos y que tuvo su bautismo de fuego en la guerra civil española; o el Heinkel He 70 conocido como "Rayo", un avión de reconocimiento y bombardeo que fue utilizado especialmente para los bombardeos de las centrales hidroeléctricas de los Pirineos catalanes en febrero de 1937. Asimismo se formó una escuadrilla de hidroaviones (de bombardeo y reconocimiento marítimo), formada por los hidros Heinkel He 60 y Heinkel He 59. Este último, que podía llevar una carga de bombas de 1.000 kg, fue muy importante en los ataques nocturnos a los puertos republicanos del Mediterráneo, así como en los ataques a las comunicaciones ferroviarias que discurrían por la costa. Aunque el número de aviones alemanes que llegaron a España sigue siendo objeto de discusión, en cuanto a los de bombardeo las cifras parecen bastante seguras: 67 Junkers Ju 52, 97 Heinkel He 111, 28 Heinkel He 70 "Rayo", 12 Junkers Ju 87 "Stuka", 34 Dornier Do 17 y 5 Junkers Ju 86. En cuanto a los hidroaviones: 27 Heinkel He 59 y 7 Heinkel He 60.[8]

Soldados alemanes rearmando un Heinkel He 111 E.

Parte de los aparatos italianos y alemanes fueron cedidos a la aviación sublevada que formaron escuadrillas de bombardeo con Savoia-Marchetti S.M.81 y Savoia-Marchetti S.M.79 italianos (de estos últimos fueron entregados 34 aparatos entre julio de 1937 y julio de 1938) y Junkers Ju 52 alemanes que participaron en numerosos ataques aéreos.[9]

La aviación de bombardeo del bando sublevado tuvo una superioridad aplastante, tanto en cantidad como en calidad, respecto de la aviación de bombardeo republicana. Además, Franco tuvo claro como utilizar esa superioridad no sólo para neutralizar los puertos y las comunicaciones republicanas, sino también para socavar la moral de la retaguardia bombardeando zonas de ciudades que no tenían ningún valor estratégico militar, como en Madrid, Barcelona, Valencia o Alicante, o poblaciones enteras que tampoco lo tenían como Durango, Guernica, Lérida o Granollers (aunque los ataques aéreos más terroríficos sobre las ciudades de la retaguardia republicana que fueron los de bombardeos de Barcelona de marzo de 1938 ordenados directamente por Mussolini).[11]

La aviación de bombardeo republicana

Las primeras unidades de bombardeo de la aviación republicana las constituyeron los Breguet 19, los Fokker F.VII y los Douglas DC-2 que fueron reformados para ser convertidos en rudimentarios aviones de bombardeo. "En estas condiciones no resulta extraño que se practicara un modelo de bombardeo muy elemental y de muy escasos resultados prácticos, tanto por la dispersión y lo rudimentario de los lanzamientos -de muy poca precisión-, como por el calibre y el peso del armamento y de las cargas empleadas".[4]

En las primeras semanas de la guerra el gobierno republicano compró aviones franceses de los modelos Potez 54, Potez 540 y Potez 542 que resultaron muy inferiores a sus equivalente italianos y alemanes. Con algunos de estos aviones, André Malraux forma la Escuadrilla España y pasa a actuar en Extremadura. Al principio obtiene éxitos relativos, retrasando a las tropas franquistas en su avance para unir las dos zonas sublevadas. A mediados de agosto de 1936, al recibirse en el bando sublevado los cazas italianos Fiat, estos empiezan a apoyar el avance en Extremadura, proporcionando a las tropas sublevadas el dominio del aire e impidiendo la actuación de la aviación republicana.

Hubo que esperar a octubre de 1936 para que la República tuviera una auténtica aviación de bombardeo cuando llegaron los primeros 31 aviones soviéticos Tupolev SB-2, conocidos en España como «Katiuskas» (los rusos lo llamaban "Sofía" y el bando sublevado "Martin Bomber-10"). Era un avión muy avanzado para la época con una velocidad máxima de 430 km/h (a la altura de los alemanes Heinkel He 111 o los Savoia-Marchetti S.M.79 italianos), lo que le permitía realizar misiones de gran profundad dentro de la zona sublevada, pero tenía el defecto de su escasa capacidad de carga (unos 600 kg. de bombas). Fue empleado por primera vez el 28 de octubre en un ataque al aeródromo de Tablada en Sevilla. En total llegaron a España de la Unión Soviética 93 «Katiuskas» a lo largo de la guerra, de los que sólo sobrevivieron unos 20.[5]