Bernabé Visconti

Bernabé Visconti según un grabado del s. XVIII

Bernabé Visconti, también llamado Bernabò o Barnabò (Milán, 1319 - Trezzo sull’Adda, 19 de diciembre de 1385), fue señor de Milán entre 1349 y 1385, junto a su tío Giovanni, sus hermanos Mateo y Galeazzo y su sobrino Gian Galeazzo. A Bernabé lo describen los historiadores contemporáneos como un gobernante muy cruel.

Biografía

Nació en Milán, y fue hijo de Stefano Visconti y Valentina Doria. Entre 1346 y 1349 Bernabé estuvo en el exilio, hasta que pudo regresar gracias a su tío Giovanni, que decidió compartir el poder con los tres hijos de su hermano Stefano. En 1350 Bernabé se casó con Beatriz Della Scala, hija de Mastino II Della Scala señor de Verona, forjándose una alianza política y cultural entre las dos ciudades. Sus ambiciones y sus intrigas mantuvieron a Milán en una guerra constante contra el Papa Urbano V, Florencia, Venecia y Saboya. Con la muerte de su tío (1354) Bernabé se hizo cargo de la parte este del Señorío (Bérgamo, Brescia, Cremona y Crema), que lindaba con los territorios de Verona. Sus otros hermanos se hicieron con otras partes del territorio, mientras que Milán capital fue gobernada a turnos por los tres hermanos.

En 1355, el emperador Carlos IV, recién coronado, pasó por Milán de regreso a Alemania. Aquí tuvo que soportar las despreciativas palabras de Francisco Petrarca. Al año siguiente, el ofendido emperador quiso vengar la afrenta y envió al vicario imperial Markward von Raudeck con un ejército. Bernabé rechazó el ataque e hizo prisionero al vicario imperial. En 1360 Bernabé fue declarado hereje y condenado por Carlos IV. Pero el emperador se obstinó en resarcirse y el conflicto no finalizó hasta que Milán fue derrotado en San Ruffillo (29.VII.1361) frente a un ejército imperial comandado por Galeotto I Malatesta.

En 1362, tras la muerte del marido de su hermana, Ugolino Gonzaga, decidió atacar la ciudad que éste gobernaba, Mantua. En este momento se encontró luchando en siete frentes distintos, por lo que en diciembre de ese año decidió pedirle la paz al Papa mediante la intervención del rey Juan II de Francia. Sin embargo, Bernabé se confundió (o fue engañado), y en vez de presentarse en Bolonia, ciudad papal donde se iba a firmar la paz, se presentó en la mismísima Aviñón (4.III.1363). El Papa aprovechó que le tenía en sus manos para excomulgarle a él y sus hijos. Bernabé logró escapar, pero el comandante papal Gil Álvarez de Albornoz atrapó a Ambrogio, uno de los hijos de Bernabé. El 13 de marzo se firmaba la paz y Ambrogio fue devuelto a su padre, a costa de que se devolviesen todas las tierras papales ocupadas y se pagasen 500.000 florines.

En primavera de 1368, los Visconti atacaron Mantua con ayuda de Cansignorio della Scala, señor de Verona y Vicenza. Entonces Mantua estaba gobernada por Ugolino Gonzaga (hijo del anterior Ugolino). El conflicto se solucionó a finales de año con un acuerdo entre el emperador y los Visconti. Pero dos años después los Visconti atacaron de nuevo asediando Reggio, que finalmente se la compraron a Gonzaga en 1371. La siguiente guerra contra sus vecinos, los Este de Módena y Ferrara, volvió a enemistar a Milán contra el Papa.

En 1373 el Papa envió sendos delegados para entregar en mano a Bernabé y su hermano Galeazzo sus excomuniones, que consistían en un pergamino enrollado en una cuerda de seda con un sello de plomo. Bernabé se enfureció de tal modo al recibirlo, que ordenó encarcelar a los delegados y se negó liberarles hasta que se comiesen los documentos, con cordel y sello. Ese año Milán sufrió una terrible plaga.

En 1378 Bernabé se alió a la República de Venecia en la guerra de Chioggia contra la República de Génova. Pero las tropas milanesas fueron derrotadas en Val Bisagno (IX.1379). El despotismo y los altos impuestos para mantener tantas guerras, acabaron por poner a todos los milaneses en contra de Bernabé, que fue desposeído por su primo Gian Galeazzo Visconti en 1385. Se le encarceló en el castillo de Trezzo sull’Adda y en diciembre de ese año fue envenenado. El monumento funerario de Bernabé es una estatua ecuestre que mandó construir en 1363 a Bonino da Campione para situarla en la catedral. Aunque ahora la estatua está en el Castillo Sforzesco.