Basílica de San Nicolás (Saint-Nicolas-de-Port)

Basílica [de] San Nicolás de Saint-Nicolas-de-Port
Basilique de Saint-Nicolas-de-Ports
Logo monument historique Clasificado MH (1840)[1]
Saint Nicolas de Port BW 1.JPG
Vista de la fachada occidental
Localización
PaísBandera de Francia Francia
DivisiónBandera de Lorena (Francia) Lorena
SubdivisiónMeurthe y Mosela
LocalidadSaint-Nicolas-de-Port
Ubicación1 Rue des 3 pucelles (54210)
Coordenadas48°37′54″N 6°18′14″E / 48°37′54″N 6°18′14″E / 6.3038888888889
Información religiosa
CultoCatólico
DiócesisDiócesis de Nancy-Toul
OrdenClero secular
UsoIglesia
EstatusBasílica
AdvocaciónSan Nicolás de Bari
Dedicación1560
Declaración29 de febrero de 1964[2]
Historia del edificio
FundadorRené II, duque de Lorena y de Bar
Primera piedra1481
Construcción1481-1545
Datos arquitectónicos
TipoPlanta crucíforme de 5 naves y doble deambulatorio
EstiloGótico flamígero
TorresDos (85 y 87 m, altura)
Longitud71,5 m
Anchura31,0 m
Altura
• 30 m (interior)
Mapa de localización
Basílica [de] San Nicolás de Saint-Nicolas-de-Port ubicada en Lorena (Francia)
Basílica [de] San Nicolás de Saint-Nicolas-de-Port
Basílica [de] San Nicolás de Saint-Nicolas-de-Port
[BAsilique de Saint Nicolas De Port Sitio web oficial]

La basílica [de] San Nicolás de Saint-Nicolas-de-Port (en francés, basilique Saint-Nicolas de Saint-Nicolas-de-Port) es una imponente iglesia francesa erigida en la pequeña ciudad de Saint-Nicolas-de-Port, en el departamento de Meurthe-et-Moselle, en la región de Lorena, a pocos kilómetros al sur de Nancy. De estilo gótico flamígero, fue construida en los siglos XV y XVI por René II, duque de Lorena y de Bar para conmemorar su victoria contra Carlos el Temerario en la batalla de Nancy, el 5 de enero de 1477, victoria que permitió que Lorena siguiera siendo independiente (no fue anexionada hasta 1766).

La basílica fue incluida en la lista de 1840 de monumentos históricos.[2]

Historia

Orígenes

La basílica sobre los tejados de la ciudad.
Vista de la fachada occidental en contrapicado.

En 1098, el caballero Aubert de Varangéville habría logrado una de las reliquias de san Nicolás que habían sido robadas del santuario original de Myra, en lo que hoy es Turquía, y la habría llevado a Saint-Nicolas-de-Port:[4]​ Esa reliquia fue la causa de muchos milagros. Rápidamente la peregrinación a Saint-Nicolas se extendió mucho más allá de la Lorena y eso exigió la construcción de una primera iglesia, consagrada en 1102 y donde predicó san Bernardo en 1104. Desde 1120, los duques hicieron de san Nicolás santo patrón de los loreneses. La primitiva iglesia fue remplazada en 1193 por otra iglesia más vasta para responder a la afluencia de peregrinos.

Según una leyenda, Cunon de Linange, sire de Réchicourt, un caballero lorenés que había sido encarcelado en 1230 durante la Sexta Cruzada, fue liberado milagrosamente de su prisión diez años más tarde por san Nicolás. Transportado en su sueño por el santo, se despertó delante del pórtico de la iglesia. Durante la celebración del oficio que siguió, las cadenas que rodeaban la cintura y los miembros del cautivo cayeron por sí solas; estas cadenas se supone que se han conservado y se mantienen en un relicario de cobre dorado de finales del siglo XIX. De regreso en su feudo, el señor de Réchicourt ordenó que se celebrase una procesión todos los años, procesión que siguió hasta la Revolución, en la que se veía una delegación de personas de Réchicourt durante esas celebraciones. Esta procesión con antorchas todavía se celebra cada año en la basílica el sábado más cercano al 6 de diciembre, el día de san Nicolás.

La procesión anual del Santo Nicolás.

Jean de Joinville, senescal de Luis IX, ayudó a extender la fama de san Nicolás. En su Livre des saintes paroles et des bons faiz de nostre saint roy Looÿs [Libro de las santas palabras y buenas hechos de nuestro santo rey Luis], relata que durante la Séptima Cruzada, frente al peligro de un naufragio cerca de Chipre, garantizó a la reina Margarita de Provenza que ella misma, el rey y sus tres hijos volverían ilesos a Francia si ella prometía donar una nave de plata que pesase cinco marcos a la iglesia de San Nicolás. La reina prometió y al ser su petición concedida, al volver a París, hizo hacer la nave, que le costó cien libras y luego encargó al señor de Joinville que la llevase, en 1254, a la iglesia de San Nicolás.[6]

Tras la liberación milagrosa de sire de Réchicourt en 1240, la iglesia tuvo ilustres visitantes: el señor de Joinville, que llevó el exvoto de St. Louis (1254); el emperador Carlos IV (1359); el rey de Francia Juan II el Bueno (1360); los cónyuges Boëlley llegaron desde Corbie para pedir un niño que llegaría a ser santa Colette; Juana de Arco , que una leyenda pretende que llegó a rezar antes de partir para llevar su mensaje al delfín de Francia (1429);[cita requerida][7]​ y el duque Carlos II, que donó un brazo de oro para conservar la reliquia.

La victoria de René II, duque de Lorena frente al «gran duque de Occidente» Carlos el Temerario en 1477 en la batalla de Nancy va a determinar que el joven soberano haga construir un edificio más imponente para simbolizar el retorno a la independencia de la nación Lorena así como su agradecimiento al santo patrón de la Lorena. La elección de Saint-Nicolas-de-Port, que se llamaba entonces simplemente Port, era obvia, ya que la ciudad era el centro económico del ducado de Lorena que atraía a muchos comerciantes de toda Europa en las ferias.

Construcción

Interior de la nave, en caliza blanca de Viterne.

La construcción de la actual basílica se inició en 1481 en piedra caliza blanca extraída de las canteras de Viterne. Simon Moycet (14??-1520) fue el maestro de obras[10]

Muchos donantes participaron en la financiación de la iglesia catedralicia, el duque René II, señores, prelados, comerciantes, burgueses del lugar, peregrinos. La identidad de algunos de estos donantes es visible aún en las vidrieras de la iglesia en forma de escudos: villa de Estrasburgo, villa de Basilea, obispo de Verdun, prior de Varangéville Wary de Dommartin, los burgueses Fiacre Fériet y Hans (o Hanus) Berman.[11]

El edificio fue inaugurado, casi terminado, en 1544; la fachada fue acabada en 1545; y, finalmente, fue consagrado en 1560, poco después de que las dos torres campanario, construidas en 1544, hubiesen recibido sus primeras cúpulas de plomo.

Incendio

Durante la guerra de los Treinta Años, en noviembre de 1635, la basílica sufrió un gran incendio[12]​ que destruyó la cubierta y el mobiliario y fundió el plomo de muchas vidrieras cuyos vidrios se desplomaron. Ennegrecidas, muchas pinturas murales que datan de antes de 1520 se disimularon entonces bajo un encubrimiento y se volvieron a descubrir durante la restauración del siglo XX.

Este episodio que marcó los espíritus (las llamas, según se dijo, fueron visibles desde Nancy, a unos diez kilómetros), fue el punto de partida de una nueva leyenda que informa de otro milagro: el prior benedictino que celebraba la misa durante el asalto del enemigo, Dom Moye, tratando de escapar a una espada sueca, sintió entreabrirse la columna contra la cual se apoyaba y desapareció dentro cerrándose la piedra sobre él. Desde ese momento, pegando la oreja contra ese pilar, el más cercano a la torre de San Pedro (torre sur), se podía oír salmodiar al monje y, cuando Lorena estaba amenazada por dramáticos acontecimientos, se podía ver como la piedra exudaba gotas que corrían por ella. Los parroquianos aseguraron que eso sucedió poco antes de las guerras de 1870 y 1914, lo que reforzó la leyenda del «du pilier qui pleure» (pilar que llora).[13]

Restauraciones posteriores

Una armadura de cubierta nueva de roble fue colocada hacia 1664 y en 1725 las torres fueron recubiertas con nuevas cúpulas de pizarra en forma de bulbo, cúpulas que todavía subsisten a principios del siglo XXI. En 1840, la basílica fue inscrita en la primera lista de monumentos históricos.[1]​ La iglesia fue consagrada como basílica en 1950 por el papa Pío XII.

Fuertemente deteriorada[17]​ La restauración requirió quince años para que el edificio recobrase su esplendor original