Astor Piazzolla

Ástor Piazzolla
Astor Piazzolla.jpg
Astor Piazzolla en 1971.
Datos generales
Nombre realÁstor Pantaleón Piazzolla
Nacimiento11 de marzo de 1921
Bandera de Argentina Mar del Plata, Argentina
NacionalidadArgentina
Muerte4 de julio de 1992 (71 años)
Bandera de Argentina Buenos Aires, Argentina
CónyugeDedé Wolff (1942-1966)
Laura Escalada (1976-1992)
HijosDiana Piazzolla (1943-2009)
Daniel Piazzolla (1944)
Ocupacióncompositor, arreglista, bandoneonista y director
Información artística
Otros nombresEl gran Astor
Género(s)Tango, tango nuevo, latin jazz, tango-jazz
Instrumento(s)Bandoneón y piano
Período de actividad1937 - 1990
Discográfica(s)Trova, RCA
Web
Sitio webhttp://www.piazzolla.org

Ástor Pantaleón Piazzolla (Mar del Plata, 11 de marzo de 1921Buenos Aires, 4 de julio de 1992) fue un bandoneonista y compositor argentino considerado uno de los músicos más importantes del siglo XX[3]

Estudió armonía, música clásica y contemporánea con la compositora y directora de orquesta francesa Nadia Boulanger. En su juventud tocó y realizó arreglos orquestales para el bandoneonista, compositor y director Aníbal Troilo. Cuando comenzó a hacer innovaciones en el tango en lo que respecta a ritmo, timbre y armonía, fue muy criticado por los tangueros de la «guardia vieja», ortodoxos en cuanto a ritmo, melodía y orquestación.

Cuando en los años 1950 y 1960 los tangueros tradicionales —que lo consideraban «el asesino del tango»— decretaron que sus composiciones no eran tango, Piazzolla respondió con una nueva definición: «Es música contemporánea de Buenos Aires».[5]​ A pesar de esto, en Argentina las estaciones radiodifusoras no difundían sus obras y los comentaristas seguían atacando su arte. Durante años, tangueros y críticos musicales lo consideraron un esnob irrespetuoso que componía música "híbrida", con exabruptos de armonía disonante.

Sí, es cierto, soy un enemigo del tango; pero del tango como ellos lo entienden. Ellos siguen creyendo en el compadrito, yo no. Creen en el farolito, yo no. Si todo ha cambiado, también debe cambiar la música de Buenos Aires. Somos muchos los que queremos cambiar el tango, pero estos señores que me atacan no lo entienden ni lo van a entender jamás. Yo voy a seguir adelante, a pesar de ellos.

Ástor Piazzolla, 1954.[6]

En sus últimos años de vida fue reivindicado por intelectuales, jazzistas y músicos de rock de todo el mundo, al igual que por nuevos referentes del tango, y actualmente se lo considera como uno de los músicos argentinos más importantes en la historia de su país.[10]

Biografía

Primeros años

Ástor Piazzolla y Horacio Ferrer en 1970.

Piazzolla nació en Mar del Plata, Argentina en 1921, hijo de Vicente Piazzolla y Asunta Manetti (ambos nacidos en Mar del Plata, hijos de padres italianos). El nombre Ástor no existía en ese entonces y su padre se lo puso en homenaje a su amigo Astore Bolognini,[14]

Su familia ya tenía una afición especial por la música, ya que su padre era acordeonista. La familia Piazzolla decidió retornar a Mar del Plata brevemente, en donde un inmigrante italiano, Libero Paolini, que tocaba en la confitería Munich le brindo los primeros pasos. Cambio de profesor Homero, hermano de Libero, le enseño algunas rancheras, valses y polcas. Y si bien no tocaba tangos, Homero le comunica al padre que “el pibe tiene talento” y aunque todavía le queda un estilo americano es un “tanguero de alma”, a lo que el padre le responde “Yo ya lo sabia maestro”.[16]

Vicente logró ponerse bajo la protección de Nicola Scabutiello, dueño de una importante peluquería en el West Side y de varios billares clandestinos. Astor diría de esos años:

De algún modo, lo que soy se lo debo a esos primeros años en New York. Aquello era el mundo que se vio en Los Intocables: la pobreza, la solidaria entre paisanos, la ley seca, Eliot Ness, la mafia... En fin, yo era muy atorrante, no me gustaba mucho la escuela —me rajaron de varias— y andaba mucho por la calle. Ese ambiente me hizo muy agresivo, me dio la dureza y la resistencia necesarias para enfrentarme al mundo y, sobre todo, a las bataholas que veinticinco años después iba a levantar mi música.[17]

Un dia frente a su ventana escucha de una casa vecina algo que le llama la atención, es una piano en el que interpretan a Bach. Un húngaro al que Astor le atribuye la condición de alumna de Sergei Rachmaninov. Se llama Bela Wilda. “Charlábamos de jazz, de los canelones, de la amistad, de la necesidad de estudiar seis y hasta ocho horas diarias para lograr la perfección Con el conocí el verdadero amor a la música”.[18]

En 1933 tomó clases con Bela Wilda, un pianista húngaro discípulo de Serguéi Rajmáninov, de quien señaló Piazzolla: “Con él aprendí a amar a Bach”.[22]

Era un barrio violento, porque existía hambre y bronca. Crecí viendo todo eso. Pandillas que peleaban entre sí, robos y muertes todos los días. De todas maneras, la calle Ocho, Nueva York, Elia Kazan, Al Jolson, Gershwin, Sophie Tucker cantando en el Orpheum, un bar que estaba en la esquina de casa... Todo eso, más la violencia, más esa cosa emocionante que tiene Nueva York, está en mi música, están en mi vida, en mi conducta, en mis relaciones.

Ástor Piazzolla.[23]

Sentía devoción por Agustín Bardi y Eduardo Araolas, y consideraba a Julio De Caro y al violinista Elvino Vardaro como los innovadores en el tango,[25]

Piazzolla haciendo de "canillita" (vendedor de periódicos) junto a Carlos Gardel en El día que me quieras, 1935.

Piazzolla conoció a Carlos Gardel en Manhattan en 1934, al llevarle un presente realizado por su padre. A Gardel le cayó muy bien el joven y le resultó útil para realizar sus compras en la ciudad, ya que el joven conocía muy bien la ciudad, además que dominaba el inglés, idioma que Gardel desconocía totalmente. Al año siguiente el cantor lo invitó a participar en la película que rodaba en esos días, El día que me quieras, como un joven vendedor de diarios. Fuera de las cámaras, Piazzolla le enseña como toca el bandoneón a Gardel, y este le dice: “Vas a ser algo grande, pibe, te lo digo yo. Pero el tango lo tocas como un gallego”. A lo que Piazzolla le dice “el tango todavía no lo entiendo”, a lo que Gardel le responde: “cuando lo entiendas, no lo vas a dejar”.[26]

Gardel invitó a Piazzolla a unirse en su gira por América, pero su padre decidió que éste era aún muy joven, por esta razón, su lugar fue reemplazado por el boxeador argentino José Corpas Moreno. Esta temprana desilusión probó ser una suerte en la desgracia, ya que fue en esta gira en la que Gardel y toda su banda perdieron la vida en un accidente aéreo. En 1978, en una carta imaginaria a Gardel, Astor bromearía al respecto sobre ese hecho:[10]

... Jamás olvidaré la noche que ofreciste un asado al terminar la filmación de El día que me quieras. Fue un honor de los argentinos y uruguayos que vivían en Nueva York. Recuerdo que Alberto Castellano debía tocar el piano y yo el bandoneón, por supuesto para acompañarte a vos cantando. Tuve la loca suerte de que el piano era tan malo que tuve que tocar yo solo y vos cantaste los temas del filme. ¡Qué noche, Charlie! Allí fue mi bautismo con el tango.
Primer tango de mi vida y ¡acompañando a Gardel! Jamás lo olvidaré. Al poco tiempo te fuiste con Lepera y tus guitarristas a Hollywood. ¿Te acordás que me mandaste dos telegramas para que me uniera a ustedes con mi bandoneón? Era la primavera del 35 y yo cumplía 14 años. Los viejos no me dieron permiso y el sindicato tampoco. Charlie, ¡me salvé! En vez de tocar el bandoneón estaría tocando el arpa.[29]

Piazzolla tenia diecisiete años cuando aun le daba vergüenza que sus amigos supieran que tocaba el bandoneón. En Francia mucho después lo escondería en el ropero. Esa tensión entre la presencia vergonzante y su anhelo de hacerle adquirir nueva carta de ciudadanía esta presente desde muy temprano. El bandoneon empieza a cobrar un nuevo sentido con otra escucha casual, la del violinista Elvino Vardaro, del cual Piazzolla dijo: “Descubrí una manera diferente de tocar el tango”.[30]

El primer intento por armar una agrupación de Piazzolla fue hacer un dúo de fuelles con Calixto Sallago, intentando hacer algunas adaptaciones de piezas de Rachmaninov. Las “traducciones” de cierto repertorio clásico podían pensarse como equivalentes de las que, en la literatura popular, las editoriales Claridad o Thor hacían de Dostoieysky o los grandes novelistas europeos; las mismas que leía Roberto Arlt. Piazzolla se vinculo después con Gabriel Clausi, un ex integrante de la orquesta de Julio De Caro, y luego haría lo propio con el grupo de Francisco Lauro. Iba de su cuarto al cabaret Novelty en Corrientes y Esmeralda, con alguna escala ocasional en el cine o el billar, contaba sobre esos días: “Libero me cuidaba, pero yo me aburría andando por la ciudad sin un rumbo fijo”, dirá. De sus primeras andanzas entre músicos le llamo la atención como era la vida de los mismos: “no podía comprender porque los músicos tenían que vivir en lugares tan miserables”. Piazzolla no prentendia ser Canaro, pero si deseo tener su fortuna. Las radios más importantes se lo disputarían en el futuro. Llego a firmar contratos con condiciones muy favorables para el con los mas importantes sellos discográficos. La revista Sintonía lo presentaba como “propietario de regios automóviles de precio”.[31]

Piazzolla había tomando partido por principalmente por Julio De Caro, pero también era "hincha" de Maffia, Laurenz y Troilo a quienes a los dieciocho años, veía demasiado lejanos. Su hija Diana cuenta que una tarde, igual a tantas otras, se puso a caminar por Corrientes, y cuando llego a la altura del 900, es decir, cerca del Novelty, leyó un cartel en la puerta del Café Germinal en el que se anunciaba el debut de la orquesta de Pichuco. De repente, escucho que alguien tocaba en el piano el tango “Comme il faut” de Arolas.[32]

Estudio con Ginastera e ingreso a la orquesta de Aníbal Troilo

El 3 de julio de 1940 arriba Rubinstein a la Argentina. Astor se dirigió al Palacio Alzaga Unzue en la calle Arrayo donde residía el músico desde hacia dos meses. El mismo pianista, y no el mayordomo de la mansión, abrió la puerta. Rubinstein lo hizo pasar, Astor le llevo un “intento de concierto para piano”, el pianista toca una parte, y le pregunto al joven si deseaba estudiar seriamente, tal es así que Rubinstein se tomo el trabajo de llamar a Jaun Jose Castro, el compositor y director argentino, avisándole que seria su tutor. Pero finalmente Castro lo deriva a Alberto Ginastera que vive en Barracas.[34]

En algún momento de 1939, Piazzolla se hizo amigo del violinista Hugo Baralis del conjunto de Aníbal Troilo, considerado en esa época el mejor exponente del género.

Al mismo tiempo logró conseguir una entrevista con Arthur Rubinstein, quien estaba en Buenos Aires dando una serie de recitales. Piazzolla le enseñó un concierto para piano que había escrito, al verlo e interpretarlo le aconsejó que estudiase música, por lo que intentó acudir a Juan Jose Castro, pero como no estaba disponible, este le aconsejó que fuera con Alberto Ginastera. Piazzolla fue el primer alumno de Ginastera, entre 1939 a 1945.[35]

A partir de ese momento resolvió permanecer en el Germinal, pudiendo asi encontrar un cafe donde escuchar tango y no un cabaret. Y asi vio a Troilo. “Yo lo miraba como si fuese Dios”, le comentaría años después a Speratti. Y le contara que se pasaba horas en el Germinal absorbiendo todo lo que escuchaba. Con sus dedos marcaba el compas de la musica sobre la mesa. De alguna forma su constante presencia debió llamar la atención, puesto que un dia se le acerco el violinista Hugo Baralis, integrante de la orquesta y miembro de una dinastía tanguera, de Astor dijo: “Movía las manos, las piernas, era muy inquieto”. De alli se hicieron amigos.[36]

Un día Baralis le comentó, con desazón, que faltaría uno de los bandoneonistas porque estaba enfermo, a lo que Piazzolla lo convenció para reemplazarlo en el puesto, Baralis no muy seguro se lo comentó a Troilo, y tras una prueba a Piazzolla, Troilo le dice: "Ese traje no va, pibe. Conseguite uno azul que debutas esta noche".[37]​ Como dato anecdotico, Piazzolla le había enseñado lo que sabia de Gershiwin, “deja esas cosas para los norteamericanos”, le dijo el pianista Orlando Goñi. Según Piazzolla, se sabia todos los temas de memoria, debuto en la orquesta en diciembre de 1939, no mucho después de las primeras grabaciones discográficas de Troilo para el sello Odeon, “Commo il faut” y “Tinta verde”, registradas el 7 de marzo de 1938. “Fue otro bautismo de fuego” dijo Natalio Gorin, el otro proviene del debut en Manhattan. [40]

Comienzos de su carrera profesional

Volvió a Argentina en 1937, donde el tango estrictamente tradicional aún reinaba. Mientras tanto, Ástor tocaba en clubes nocturnos con una serie de grupos, incluyendo la orquesta de Aníbal Troilo, considerado en ese momento el mejor bandoneonista y líder en Buenos Aires.[44]

En 1942 se casó con Dedé Wolf y del matrimonio nacieron sus hijos Diana en 1943[13]

En 1950 compuso la banda de sonido de la película Bólidos de Acero.

En 1952 compuso La Epopeya Argentina,[46]​ un movimiento sinfónico para narrador, coro y orquesta con texto de Mario Nuñez, que sobrevive en una transcripción para piano del compositor, publicada en 1952 por Editorial Saraceno. Es un panegírico al gobierno peronista de esos años, donde la rítmica es cuadrada, predominan los acordes por cuartas y las figuras modales. La voz del narrador no lleva notación. El coro alterna entre la vocalización.

También en esa década continuó con la composición de obras de música tales como Rapsodia porteña, Sinfonietta y Buenos Aires (tres movimientos sinfónicos). Por esta última ganaría el premio Fabien Sevitzky, por lo que el gobierno francés le otorgó una beca para estudiar con Nadia Boulanger en París, en 1953.[13]

Sobre la controversia con los tangueros de la "guardia vieja" Lalo Schifrin contó que:

Estábamos comiendo y él me dijo que estaba triste e indignado con los tangueros que lo no reconocían -en su mérito) y siguió insistiendo con el tema. Ástor, no te debe importar lo que digan ellos. Que si lo que haces es tango o no. No es tu problema: lo que vos estas haciendo es Piazzolla.

Lalo Schifrin.[47]

Nadia Boulanger

Nadia Boulanger fue una pieza muy importante en su carrera, ya que hasta su encuentro con ella, Piazzolla se debatía entre ser un músico de tango o un compositor de música clásica. Boulanger lo animó a seguir con el tango, pero si hasta ese momento todo era o tango o música clásica, a partir de entonces sería tango y música clásica.[51]

En París en 1954, tuvo la oportunidad de escuchar al octeto del saxofonista Gerry Mulligan y quedó impresionado por su improvisación y por el distendimiento con el que tocaban los músicos.[53]

Años más tarde Piazzolla recordaría a Boulanger diciendo:

Ella me enseñó a creer en Astor Piazzolla, en que mi música no era tan mala como yo creía. Yo pensaba que era una basura porque tocaba tangos en un cabaré, y resulta que yo tenía una cosa que se llama estilo.

Ástor Piazzolla.[4]

Octeto

Tras retornar de París, en 1954/1955 Piazzolla formo el Octeto de Buenos Aires, que fue una verdadera revolución para el tango. Allí empleo todos los conocimientos que había adquirido años antes con Ginastera, y los nuevos con Boulanger. Tras ver al conjunto de Mulligan, Piazzolla incluyo en su nueva agrupación algunos fraseo y manejos instrumentales que eran típicos del jazz, además de introducir el concepto del swing, y el contrapunto, más de la música clásica.[54]

Por supuesto, allí estaba todo lo que había aprendido en mis clases, sobre todo Stranvinsky, Bartok, Ravel y Prokofiev; pero también estaba la veta mas canyengue, mas agresiva y cortada del tango y la milonga de un Pugliese, el refinamiento de un Troilo y de un Alfredo Gobbi que, hacia fines de los 40 era, para mi, el tanguero mas interesante.

Piazzolla.[55]

Muchos conciertos terminaron con grescas hacia los músicos, por parte de los tangueros mas tradicionalistas que repudiaban los cambios de la nueva agrupación. A Piazzolla se lo acuso de ser "el asesino del tango".[56]

El Quinteto

En 1955 volvió a Buenos Aires donde formó una orquesta de cuerdas con músicos argentinos, en la que cantó Jorge Sobral (para esta formación compone Tres minutos con la realidad, obra síntesis entre el tango y la música de Stravinsky y Bartók) y el famoso Octeto Buenos Aires, conjunto considerado como el iniciador del tango moderno, tanto por su instrumentación (incluía por primera vez una guitarra eléctrica en un conjunto de tango), como por sus novedades armónicas y contrapuntísticas (acordes con 13as. aumentadas, seisillos y fugas).

En 1958 disuelve ambas formaciones y se marcha a los Estados Unidos, donde graba los dos únicos discos de lo que él llamó el jazz-tango (los cuales actualmente son muy difíciles de encontrar).[20]

En 1959, durante una actuación en Puerto Rico, junto a Juan Carlos Copes y María Nieves, recibe la noticia de la muerte de su padre, Vicente Nonino Piazzolla. Ástor vuelve a Nueva York, donde vivía con su familia, y allí compuso «Adiós Nonino», su obra más célebre, que conservaría la sección rítmica del anterior tango «Nonino», más una sentida elegía de despedida, que se convertiría en un sinónimo de Piazzolla a lo largo de los años.[58]

Papá nos pidió que lo dejáramos solo durante unas horas. Nos metimos en la cocina. Primero hubo un silencio absoluto. Al rato, oímos que tocaba el bandoneón. Era una melodía muy triste, terriblemente triste. Estaba componiendo "Adiós Nonino".

Daniel Piazzolla.[23]

En 1990, durante una entrevista declaró que: «El tango número uno es 'Adiós Nonino'. Me propuse mil veces hacer uno superior y no pude».[59]

Piazzolla y su orquesta se presentan en Canal 13, en 1963.

Frustrado por el intento del jazz-tango, vuelve a Buenos Aires en 1960 y forma la agrupación que definiría su estilo musical definitivamente, que sería la base de agrupaciones posteriores y a la que volvería cada vez que se sentía frustrado por otros proyectos: el Quinteto Nuevo Tango, formado en su primera versión, por Piazzolla en el bandoneón, Jaime Gosis en piano, Simón Bajour en violín, Kicho Díaz en contrabajo y Horacio Malvicino en guitarra eléctrica.

Con esta agrupación daría a conocer Adiós Nonino y todas las composiciones que dieron forma a su estilo y que serían las más recordadas: Las Estaciones (Verano Porteño, Otoño Porteño, Invierno Porteño y Primavera Porteña), La Serie del Ángel (Introducción al ángel, Milonga del ángel, Muerte del ángel y Resurrección del ángel), La Serie del Diablo (Tango diablo, Vayamos al diablo y Romance del diablo), Revirado, Fracanapa, Calambre, Buenos Aires Hora Cero, Decarísimo, Michelangelo ´70 y Fugata, entre otros. Esa última pieza está basada en la obra del compositor alemán Johann Sebastian Bach.[60]

Consagración

En 1963, forma el Nuevo Octeto, para el cual compuso Introducción a «Héroes y tumbas», con letra de Ernesto Sabato.[61]​ En ese año también gana el Premio Hirsch por su «Serie de tangos sinfónicos», estrenados bajo la dirección de Paul Klecky.[62]

Pino Presti creó y tocó la línea de bajo de Libertango

En 1965, junto al Quinteto, una orquesta formada ad hoc, y con las voces de Luis Medina Castro como recitante y Edmundo Rivero como cantante, graba el disco El tango, que contiene temas con letras de Jorge Luis Borges, incluido Hombre de la esquina rosada, suite para canto, recitado y doce instrumentos. Precisamente en el citado año, Piazzolla cobró por 754.000 pesos (una suma alta para la época) de regalías por parte de la SADAIC, los álbumes del quinteto se vendían razonablemente bien, lo que le permitió negociar con los sello condiciones que no fueran abusivas para él.[63]

En 1966 se separa de Dedé Wolff y en 1967 empieza su colaboración con el poeta Horacio Ferrer, con quien compuso la operita María de Buenos Aires, que se estrenaría al año siguiente, con la cantante Amelita Baltar. Por otra parte, Piazzolla inicia con Baltar una relación sentimental que durará cinco años.[52]

En 1969, Piazzolla y Ferrer componen la exitosa Balada para un loco, que supondría una popularidad súbita para Piazzolla.

En 1970 retornó a París donde nuevamente junto a Ferrer, creó el oratorio El pueblo joven, estrenado poco después en 1971 en Saarbrücken, Alemania. Al año siguiente fue invitado por primera vez a presentarse en el Teatro Colón en Buenos Aires, junto con otras importantes orquestas de tango. También en 1972, Piazzolla compone, para su Conjunto 9 el «Concierto de Nácar, para nueve tanguistas y orquesta filarmónica», primer antecedente de sus obras sinfónicas para bandoneón posteriores.

Ástor Piazzolla en 1975.

En 1973 sufre un infarto que lo obliga a reducir su actividad, por lo que se instala en Italia, en donde permaneció grabando durante cinco años. Durante esos años, formó el Conjunto Electrónico, un octeto integrado por bandoneón, piano eléctrico o acústico, órgano, guitarra, bajo eléctrico, batería, sintetizador y violín (el cual posteriormente fue reemplazado por una flauta traversa o saxo). La formación fue integrada por reconocidos músicos italianos como Pino Presti en bajo eléctrico y Tullio De Piscopo en batería.[64]​ Tiempo más tarde, Ástor incorporaría al octeto al cantante José Ángel Trelles.

En 1974 se separó de Amelita Baltar, y ese mismo año graba, junto a una orquesta de músicos italianos, los álbumes Summit, con Gerry Mulligan, y "Libertango", cuyo éxito lo hace conocido en Europa.[52]​ Al año siguiente, el Ensemble Buenos Aires graba su obra Tangazo para orquesta sinfónica.

En 1975, después del fallecimiento de Aníbal Troilo, Ástor compone en su memoria una obra en cuatro movimientos a la que llamó Suite Troileana, la cual grabó junto al Conjunto Electrónico.[51]

Al año siguiente, en 1976 conoce a Laura Escalada, quien sería su esposa definitiva. En diciembre de ese año presenta junto al Conjunto Electrónico en el teatro Gran Rex en Buenos Aires su obra 500 motivaciones. Meses después ofrecería otro concierto en el Olympia de París junto a una formación similar a la que tocó en Buenos Aires, la cual sería su última presentación junto a una formación de carácter eléctrico.

Últimos años

Bandoneón Doble A usado por Piazzolla.

A partir de 1978 volvió a trabajar junto al quinteto Nuevo Tango y retomó la composición de obras sinfónicas y piezas de cámara.

En 1982 escribe Le Grand Tango, para chelo y piano, el cual estuvo dedicado al chelista ruso Mstislav Rostropóvich. En 1985 fue nombrado Ciudadano ilustre de Buenos Aires, obtuvo el Premio Konex de Platino como el mejor músico de tango de vanguardia de la historia en Argentina y estrenó en Bélgica su Concierto para Bandoneón y Guitarra: Homenaje a Lieja. En 1985 regaló al grupo «Nuevos aires» su partitura «500 Motivaciones» que fue interpretada en la Sala A y B del Centro Cultural General San Martín en su homenaje al ser nombrado «Ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires».

En 1987 viaja a Estados Unidos, donde graba en vivo en el Central Park junto a la Orquesta de St. Luke's, dirigida por Lalo Schifrin, sus obras Concierto para Bandoneón y Tres Tangos para Bandoneón y Orquesta. Durante esta etapa en los Estados Unidos también tuvo la oportunidad de grabar Tango Zero Hour, Tango apasionado, La Camorra, Five Tango Sensations (junto al Kronos Quartet) y Piazzolla con Gary Burton entre otros.[65]

En 1988 fue operado del corazón en un cuádruple baipás y a principios del año siguiente formaría su último conjunto, el Sexteto Nuevo Tango formado por dos bandoneones, piano, guitarra eléctrica, contrabajo y violonchelo.[13]

El 4 de agosto de 1990 en París, sufrió una trombosis cerebral cayendose en el baño de un apart-hotel parisino. Fue internado con un infarto cerebral del que no se recuperó. Lo transladaron a Buenos Aires el 12 de agosto, de la que finalmente fallecería dos años después en Buenos Aires el 4 de julio de 1992, a los 71 años.[66]​ Sus restos están inhumados en el cementerio Jardín de Paz, en la localidad de Pilar.

En sus últimos diez años, escribió más de 300 tangos, unas cincuenta bandas musicales de películas, entre las cuales se encuentran: Henry IV de Marco Bellocchio, Lumière de Jeanne Moreau, Armaguedon de Alain Delon, Sur, El exilio de Gardel de Fernando Solanas.[62]