Arte marcial

El guerrero japonés Miyamoto Musashi (1584-1645), autor de El libro de los cinco anillos, sobre artes marciales.

Los términos arte marcial, artes marciales y artes militares aluden a aquellas prácticas y tradiciones codificadas cuyo objetivo es someter o defenderse mediante la técnica. Hay varios estilos y escuelas de artes marciales que habitualmente excluyen el empleo de armas de fuego u otro tipo de armamento moderno. Lo que diferencia a las artes marciales de la mera belicosidad o violencia física (peleas callejeras) es la organización de sus técnicas y tácticas en un sistema coherente, la adhesión a una filosofía de vida o código de conducta y la codificación de métodos efectivos probados en la antigüedad. En la actualidad, las artes marciales se practican por diferentes razones, que incluyen la salud, la protección personal, el desarrollo personal, la disciplina mental, la forja del carácter y la autoconfianza. Además, puesto que el significado estricto es el de ‘artes militares’, por extensión se aplica a todo tipo de forma de lucha cuerpo a cuerpo y al uso de armas tradicionales tales como el/la esgrima antigua. Por esta asociación con la lucha y con las armas, la práctica incluye conocimientos relativos a sistemas que hoy en día se han convertido en modalidades deportivas.

Introducción

La historia de las Artes marciales se remonta a los principios de la historia de la humanidad, pero podemos contemplar un comienzo a partir de la visita de Gautama el Buda(500 a.c. aprox.) a China, donde él bendice a los desarrolladores con el conocimiento del . Esto los invitó a reflexionar en una nueva manera de movimientos armónicos en donde el qí circulara correctamente a través del cuerpo y se manifestara al exterior con belleza, suavidad, facilidad, y también potencia. Aquí comienza uno de los desarrollos más antiguos sobre las artes corporales como herramienta marcial, un comienzo a partir del conocimiento de la Energía. Pero a partir del siglo XIX surge el concepto moderno de artes marciales.

El término artes marciales se deriva de los caracteres chinos wǔ shù 武術 y wǔ yì 武藝.

El diccionario chino-inglés Chinese-English Dictionary (1882), de Herbert A. Giles, traduce wǔ yì como ‘artes militares’. No se emplea el término wǔ shù sino hasta 1931, en el Chinese-English Dictionary de Mathews. El término también aparece en 1920, en el Japanese-English Dictionary, de Takenobu, en la traducción del japonés bu-gei (武芸) o bu-jutsu (武術), como "el oficio o desempeño de los asuntos militares". Otras pronunciaciones comunes del par de caracteres 武術 son: mou seut, en cantonés, y võ-thuật, en vietnamita.

En China, durante el Periodo Republicano, de 1928 a 1949, los sistemas de lucha chinos se denominaron guoshu o kuoshu (國術, "habilidad nacional").[1]

El origen del concepto de artes marciales está relacionado con la irrupción de la edad moderna en este de Asia en el siglo XIX. Este fenómeno supuso la transformación de las estructuras sociales feudales, el empleo de las armas de fuego que hacían perder vigencia a las formas tradicionales de lucha y la desaparición de los principios por los que se regía el mundo oriental.

El nombre marcial proviene de Marte, el dios de la guerra romano. Las artes marciales orientales, en algunos casos, se practicaban en círculos cerrados o eran distintivas de una élite relacionada con la milicia y la nobleza, como fue el caso de los guerreros samurái,[3]​ y su contenido iba mucho más allá de lo que constituía el entrenamiento de las tropas.

En China y en Corea, por el contrario, en el siglo XIX y comienzos del XX se veía con desprecio a las artes marciales y a sus practicantes, debido al auge del confucionismo, como parte de las políticas de estado. Eso debilitó el componente militar de la nación.[4]

Cuando las artes militares tradicionales perdieron su lugar crucial en el dominio de la sociedad y la defensa del país, se transformaron en una opción para el desarrollo físico y moral de la nación, con objeto de mejorar física y espiritualmente a la población, lo que ha contribuido a que se pierda gran parte del conocimiento de las aplicaciones prácticas de las mismas.[cita requerida]

Escenas de lucha en las tumbas egipcias de Beni Hassan

En la actualidad, las artes marciales tradicionales orientales aún incluyen la práctica de un código ético preciso que tiene sus raíces en las filosofías de Oriente, como el confucionismo chino, el sintoísmo japonés y el budismo zen (chan 禪). Además, algunas artes marciales, como el tai chi chuan, se preservan hoy día como una práctica para mejorar la salud física y mental.[cita requerida]

En China, se inventó el chuan fa o kung-fu, que dio lugar más tarde al wushu.[cita requerida]

A partir de esta situación, surgieron en Japón los do (o ‘caminos’) como el karate-do, el judo, el aikidō, el kendo y el kobudo.[cita requerida]

A través de estas disciplinas, en Corea se desarrollaron más tarde: el taekwondo, el tangsudo, el hapkido y el hankido.

El éxito de las artes marciales tradicionales, que surgieron como una re-interpretación de las artes militares históricas, propició que se recuperasen en diversas culturas los sistemas de lucha con y sin armas clásicas. Así, en Japón se diferencian las antiguas escuelas clásicas conocidas como (koryu budo), en relación con las artes marciales tradicionales modernas, surgidas tras la restauración Meiji ( 1868) o (gendai budo), y en China, las artes marciales han derivado en el wushu moderno.

Algunas artes marciales, y en particular las artes marciales originadas en China, en Japón y en Corea, van más allá de las aplicaciones físicas, e incluyen conocimientos de traumatología, regulación psicofísica (chi kung o qigong), terapéutica (acupuntura, digitopuntura, herboristería) y otras áreas relacionadas con la medicina china tradicional. Esto es una extensión natural del arte marcial, debido a que, a un nivel avanzado, las técnicas sacan provecho de un detallado conocimiento de la fisiología y del funcionamiento energético en el organismo del adversario, con objeto de incrementar la eficiencia de las mismas.

Además, los practicantes de diversas artes marciales tradicionales han comenzado a redescubrir los diferentes métodos de construcción de armas antiguas, desde la forja de espadas hasta la ensambladura de catapultas y la elaboración de las torres de asedio, incluida la reproducción de armaduras y vestidos, y a la investigación de las costumbres y conocimientos tradicionales originarios de estas técnicas.