Antártida uruguaya

Antártida Uruguaya
Antartida Uruguaya.png
Reclamos territorialesUruguayFlag of Uruguay.svg Uruguay

La Antártida Uruguaya fue denominación que el Profesor Julio C. Musso empleaba para referirse al espacio de naturaleza donde consideraba que el Uruguay debería ejercer su acción sobre el continente antártico.

No le asignaba una delimitación específica ni significaba una reclamación territorial, pero si la consideraba como un ámbito de acción natural de la proyección marítima austral de Uruguay.

Uruguay forma parte del Tratado Antártico como miembro consultivo desde el 11 de enero de 1980 y reservó los derechos que le correspondan en la Antártida de acuerdo con el Derecho Internacional.[1]

Proyecto Nacional sobre Antártida del profesor Musso (1961)

En esta transcripción de un artículo de prensa publicado en 1961, el profesor Musso presenta por primera vez su «Proyecto Nacional sobre Antártida».[2]

El Proyecto de Comisión Uruguaya de Cooperación Antártica, actualmente en estudio y decisión de los Ministerios competentes, desarrolla un plan de largo alcance, contemplando diversos aspectos y jurisdicciones.

El área de ultramar, relacionada con actos de soberanía, radicación de estaciones científicas, adiestramiento de expediciones, equipamiento de buques, estada y retorno de las expediciones y misiones científicas, concretaría labor posterior de la comisión. En el área metropolitana se define el primer objetivo de la comisión, ya que en la misma se prevé una atención preferencial para todas las naves que hacen escalas en los puertos uruguayos desde o hacia la Antártica, ya fueren expediciones científicas o de carácter comercial e industrial.

Hay en el proyecto una extensa exposición referente a los negocios de tránsito que se prevén en jurisdicción de la comisión, destacándose atención a las flotillas balleneras en estada, invernada, reparaciones de diques y astilleros, suministros de proveeduría y particularmente los aspectos relacionados con el Mercado Ballenero Sudamericano.

La atención del comercio con destino al sur, particularmente productos, fija sobremanera la necesidad de anular los impuestos sobre comercio de tránsito por el perjuicio que a corto plazo se dejará sentir, incluso en el comercio de entes autónomos del Estado. Al destacar por contraste estas operaciones ideadas para la Antartica, es que resalta lo que significa para el país las facilidades en puertos francos y utilización de depósitos fiscales, para mercaderías y naves propias o internacionales. Resulta de evidencia que la Administración de Puertos al discriminar los servicios por imperativo de la comisión propuesta, esforzaría su atención y cumplimiento, evitándose negligencias justificadas por factores económicos; esta competencia en jurisdicciones está bien desarrollada y atiende la autonomía que impuso la ley.

El gobierno de la comisión se particulariza por disponer de consejo de delegados, en carácter de asesores y designados, a términos fijos, por instituciones públicas y privadas; además el gobierno se destaca por su funcionamiento ágil, sin perder la responsabilidad en delegaciones.

El tesoro de la comisión se integra con participación estatal y proveniente de fuente nacional, en carácter de aporte voluntario discriminado, de donde resulta que la comisión es oficial pero, de tesoro mixto, lo cual además de factible crea una nueva modalidad de impulso para las investigaciones científicas uruguayas. En el proyecto se articula el funcionamiento del Instituto de Enseñanza del Antartico con función de capacitación, creación de museo, archivo y biblioteca y publicación de gran difusión de la revista "Antártida".

Finalmente, el proyecto es cauteloso y decisivo en los aspectos de interés nacional, tomando su tiempo de realización y respetando mucho las decisiones sobre aplicación de fondos