Absceso hepático
English: Liver abscess

Absceso hepático
Liver containing amebic abscess, gross pathology 3MG0042 lores.jpg
Corte de un hígado con un absceso amebiano
Clasificación y recursos externos
EspecialidadGastroenterología
CIE-1075.0
CIE-9572.0
DiseasesDB22094
MedlinePlus000261
eMedicinemed/1316
MeSHD008100
Sinónimos
Absceso hepático piógeno
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Un absceso hepático es una masa llena de pus dentro o asociado al hígado. Las causas más comunes son las infecciones abdominales, tales como una apendicitis, diverticulitis, una enfermedad inflamatoria intestinal, un intestino perforado, infecciones sistémicas como una endocarditis bacteriana o la manipulación del tracto biliar.[1]

El hígado es el órgano intraabdominal que con mayor frecuencia desarrolla abscesos. De los abscesos intraabdominales, un 25% son viscerales y cerca de la mitad de ellos son propias del hígado.[2]​ Los abscesos hepáticos pueden ser únicos o múltiples y se deben a diseminación hematógena o por extensión local a partir de una infección circunvecina al hígado.

Con tratamiento, la tasa bruta de mortalidad por un absceso hepático está entre el 10-30 % y la tasa es aún mayor en pacientes con múltiples abscesos.[4]

Clasificación

Existen tres tipos principales de abscesos hepáticos, clasificados basándose en su etiología:[5]

Absceso hepático purulento

Los abscesos hepáticos purulentos se han conocido por más de 100 años y han sido una causa importante de morbilidad y mortalidad en pacientes con apendicitis y trombosis de la vena porta. Se caracteriza por dolor en el cuadrante abdominal superior derecho especialmente a la palpación profunda del examinador y que puede referirse al hombro del mismo lado, al epigastrio o al hipocondrio derecho.[1]​ Aproximadamente un tercio de los pacientes con un absceso hepático no presentarán un punto de origen identificable de la infección.

Los abscesos hepáticos son hallazgos en un 0,36% de todas las autopsias y en mayor frecuencia en la sexta y séptima décadas de la vida, sin que haya predilección por uno de los dos géneros. En un estudio, más del 80% de los pacientes con un absceso hepático piogénico tenían cáncer de hígado, de vesícula o de páncreas. La segunda causa más frecuente se relaciona con septicemia generalizada. La incidencia de absceso hepático piogénico asociada a una diverticulitis es tan alta como lo es para las apendicitis perforada, es decir, aproximadamente 3% de los casos.[1]

Se observa leucocitosis, es decir, aumento en el conteo de los glóbulos blancos circulantes en la sangre, por lo general entre 18.000 y 20.000/ml. La mitad de los pacientes están anémicos. Tanto los valores de las enzimas hepáticas, como las transaminasas, así como la hipoalbuminemia no tienen valor diagnóstico pues siempre salen valores inconsistentes.

En el ultrasonido se mostrará una masa quística en el hígado que tiende a ser septado o bien con características homogéneas. Si se hace una tomografía axial computarizada (TAC), se apreciará una masa hipodensa (oscura) con bordes precisos.[6]​ La aspiración percutánea del absceso y su cultivo microbiológico es esencial para el tratamiento adecuado y el drenaje del absceso. Con frecuencia se instala un catéter de drenaje, en especial para pacientes con abscesos complejos o que contengan fluido muy espeso. Los abscesos múltiples son comunes en pacientes inmunosuprimidos y se debe considerar varios organismos etiológicos, incluyendo una candidiasis.

Algunas de las bacterias más comunes que causan un absceso hepático purulento incluyen:[5]

Absceso hepático amebiano

La E. histolytica es un parásito que se encuentra en todas las regiones del mundo y causa abscesos hepáticos en adultos de edad media y predomina en hombres 9:1 sobre las mujeres.[7]

Por su parte, la E. histolytica atraviesa el colon e invade el sistema porta por donde logra infectar al hígado. El diagnóstico es radiológico y con pruebas de serología. Raramente se requiere drenar un absceso amebiano,[1]

La resolución completa de un absceso hepático en seis meses puede anticiparse en dos tercios de los pacientes, pero el 10% puede tener alteraciones persistentes hasta por un año.[2]

Absceso hepático hidático

Los quistes por E. granulosus son lesiones que pueden romperse e infectarse con otros microorganismos o infectar a otros órganos adyacentes al hígado. El diagnóstico es por lo general serológico (ELISA), ultrasonido o una TAC.[6]​ Las serologías suelen volverse negativas en seis a 12 meses. El tratamiento implica la administración de antihelmínticos como el albendazol.