Órgano (instrumento musical)
English: Pipe organ

Órgano
Weingarten Basilika Gabler-Orgel 2.jpg
Órgano de la Basílica de Weingarten.
Tesitura
64feet 2 3r.png
Características
ClasificaciónInstrumento de teclado
Instrumento de viento
Músicos
FabricantesVéase Lista de fabricantes de órganos y categoría:Fabricantes de órganos
Artículos relacionados

Órgano hidráulico o hydraulis ·Órgano portátil ·Órgano positivo ·Regal ·Claviórgano ·Armonio ·Órgano de cine ·Órgano electrónico ·Órgano Hammond · Música para órgano ·Órgano de cámara ·Piano con pedales ·

Órgano de mar}Órgano de Verospi.

El órgano es un instrumento musical que produce sonido al conducir aire insuflado por medio de una turbina con un fuelle a través de unos tubos preseleccionados desde un teclado. Debido a que cada tubería produce un solo tono, las tuberías se proporcionan en conjuntos llamados rangos, cada uno de los cuales tiene un timbre y volumen comunes en toda la extensión del teclado. La mayoría de los órganos tienen muchos rangos, con distintos timbres, tonos y volúmenes diferentes que el ejecutante del instrumento (llamado organista) puede emplear individualmente o en combinación mediante el uso de controles llamados registros. Se lo puede clasificar como instrumento de viento o aerófono en la categoría instrumentos de teclado y también dentro de la subcategoría aire insuflado, junto al acordeón y al armonio.

Un órgano de tubos tiene uno o más teclados (llamados manuales) que a diferencia del piano que tiene ocho octavas, cada manual suele tener seis. Además ciertos órganos suelen tener una pedalera tocada por los pies; cada teclado controla su propia división o grupo de registros. Los teclados, la pedalera y los controles para los registros se encuentran en la consola del órgano. El suministro continuo de viento del órgano le permite sostener notas mientras se presionan las teclas correspondientes, a diferencia del piano y el clavicordio cuyo sonido comienza a disiparse inmediatamente después de presionar una tecla. Existe una amplia variedad y tipos de órganos, dependiendo del lugar donde estén ubicados, pueden ser para catedrales, iglesias mas pequeñas, capillas o salas de conciertos, de allí variara su cantidad de registros y tubos. A su vez existen órganos portátiles que se pueden mover de un sitio a otro, puesto que, normalmente los órganos se construyen par que permanezcan allí por todo su periodo de vida útil. Un órgano portátil pueden tener solo una o dos docenas de tubos y un manual; el más grande puede tener más de 33.000 tuberías y siete manuales.[1]

El timbre de cada registro dependerá de la forma, tamaño, material o mecanismo de producción del sonido. Se maneja mediante uno o más teclados para tocar con las manos, y otro consistente en unos pedales en la parte inferior que generalmente gobiernan los registros más graves, aunque también se pueden emplear para generar otra voz aguda, dependiendo de las prestaciones del instrumento. Los distintos registros se accionan mediante unas palancas o botones al alcance de la mano del organista. Todo el sistema puede ser mecánico, eléctrico o electrónico dependiendo de la naturaleza de la fabricación del instrumento.

Los órganos se instalan en iglesias, sinagogas, salas de conciertos, escuelas, auditorios de universidades, otros edificios públicos y en propiedades privadas (muy frecuente en las casas de los organistas). Se utilizan en la interpretación de música clásica, música sagrada, música secular y música popular. A principios del siglo XX, se instalaron órganos de tubos en los cines para acompañar la proyección de películas durante la era del cine mudo; en auditorios municipales, donde las transcripciones orquestales eran populares.[3]

Historia

El órgano de la iglesia parroquial de Ayerbe tiene 56 teclas y los tubos de la lengüetería de los extremos van en disminución hacia el centro y de este surgen otros tubos que superan a aquellos en longitud.

Antigüedad

El órgano es uno de los instrumentos más antiguos que todavía se usan en la música clásica europea y se cree que tiene un origen de Grecia. Sus primeros predecesores fueron construidos en la antigua Grecia en el siglo III aC. La palabra órgano se deriva del griego όργανον (organon),[5]​ que viene del latín organum, un instrumento similar a un órgano portátil utilizado en los antiguos juegos de circo romanos.

Al ingeniero griego Ctesibio de Alejandría se le atribuye la invención del órgano en el siglo III aC, cuando ideo un instrumento llamado hydraulis, que entregaba un suministro de viento mantenido a través de la presión de agua a un conjunto de tuberías.[9]

Hasta el siglo XII se emplearon los dos sistemas, que resultaban siempre muy complicados, y al llegar al siglo XIII se abandonaron completamente los hidráulicos. Se generalizó desde entonces en las iglesias el instrumento, que fue adquiriendo lentamente su perfección hasta el siglo XVI. En el siglo XIV se simplificó el juego de los fuelles que antes exigía la fuerza de muchos hombres y se convirtió el teclado en cromático siendo antes diatónico.

Teclado del Órgano de la Basílica de San Martín en Alemania obra de Joseph Gabler.

En el siglo XV se construyeron órganos de dimensiones más grandes y fijos (continuaron los portátiles y pequeños para iglesias menores) y se le añadieron pedales. En el siglo XVI se aumentó el tamaño de los órganos, se los encerró en una caja, tal como hoy los conocemos, y se inventaron los teclados sobrepuestos.

En el siglo XVII Fray José de Echevarría introduce la llamada "caja de ecos", un artilugio que permite realizar efectos sonoros de "cercanía y lejanía", y la trompetería horizontal en forma de tiros dando al instrumento unas sonoridades muy ricas y potentes.

En el siglo XIX se perfeccionó hasta el punto de alcanzar un solo órgano la extensión de diez octavas con cinco teclados. En las últimas décadas, con la aplicación de la electricidad a los órganos, se ha conseguido simplificar los sistemas de palancas y dar mayor rapidez a todos los movimientos.

Órgano de la catedral de Sevilla.

Medieval

Los órganos portátiles, tanto el portativo y como el órgano positivo se inventaron en la Edad Media. Hacia mediados del siglo XIII, los retratos representados en las miniaturas de manuscritos iluminados parecen tener teclados reales con teclas equilibradas, como en las Cantigas de Santa María.[10]​ Su potabilidad hizo que el portativo sea útil para el acompañamiento de música sagrada y secular en una variedad de entornos. En el siglo XI, el monje Theophilus describió en su tratado, conocido como Schedula diversarum artium ("Lista de diversas artes") o De diversis artibus ("Sobre diversas artes"), todos los pasos necesarios para la construcción de un órgano eclesiástico.

Órganos grandes como el instalado en 1361 en Halberstadt, Alemania,[11]

Hasta mediados del siglo XV, los órganos no tenían mando de registros. Cada control manual se clasificaba en varios tonos, conocido como blockwerk.[16]

El órgano en la música académica europea

Como solista

Representación pictórica de Hubert Van Eyck.

En la música académica europea el órgano, como solista y tocado solo, ha tenido grandes compositores que le destinaron obras célebres, sobre todo en la época barroca, edad de oro del instrumento; destaca el aporte de Johann Sebastian Bach en el siglo XVII y Olivier Messiaen en el siglo XX. Sin embargo el órgano, por ser un instrumento completo (es decir, que tiene todo lo necesario para interpretar una obra casi de cualquier tipo), no tiene necesidad de depender de otro instrumento, ya que sus registros y su arquitectura musical (la forma como se gobierna el órgano) lo hacen independiente. Es el único instrumento para el cual se han compuesto "sinfonías", debido a la paleta sonora de los instrumentos más grandes, particularmente mejorada en el s. XIX.

Renacimiento

Ya en la edad media hubo colecciones de piezas para órgano solo; en el Renacimiento tuvo su primera edad de oro. Antonio de Cabezón (1510-1566) es uno de los mejores organistas de su época y uno de los más destacados en el ámbito español; para el órgano escribió tientos, pasacalles, variaciones, etc.

Barroco

En el barroco el órgano tuvo su apogeo y época dorada, tanto en intérpretes como en compositores y organeros.

En Italia destaca la figura de Frescobaldi (1585-1641), cuya obra Fiori musicali (1635) es una de las más importantes en el ámbito teclístico.

En los Países Bajos hay otro ilustre ejemplo con Jan Pieterszoon Sweelinck (1560-1621). Él y Frescobaldi son los dos primeros genios de la literatura barroca del teclado.

En Francia el órgano tenía un papel relevante en la vida musical, y la escuela francesa del órgano tuvo su máximo apogeo entre 1660 y 1720. Los más ilustres exponentes de la escuela es F. Couperin (1668-1733). Después la escuela, junto con la escuela del clave, pierde prestigio y la música francesa del instrumento desaparece ante la indiferencia de los grandes compositores, como J. P. Rameau (1683-1764). En 1790 ya está en plena decadencia y hay solo compositores menores.

En España hay numerosas figuras destacables durante todo el periodo, desde Francisco Correa de Arauxo y Juan Cabanilles hasta Antonio Soler (1729-1783), cuya producción organística es la más importante del siglo XVIII en el ámbito iberoamericano.

En Inglaterra los dos más ilustres representantes son Purcell (1659-1695), que compuso piezas de temática libre, y Händel (1685-1759), que compuso conciertos para órgano y orquesta.

Órgano de Klosterlechfeld, Alemania.

En Alemania el órgano tuvo una importancia capital en todos los sentidos; la calidad y cantidad de las obras y el gran número de compositores durante todo el periodo hicieron que el órgano tuviera ahí el máximo apogeo.

La escuela alemana, que puede dividirse en la del norte, la del sur y la del centro, tuvo su apogeo entre 1650 y 1750 con los tres compositores más importantes de la literatura Alemana: Pachelbel (sur) (1653-1706), Buxtehude (norte) (1637-1707) y, sobre todo, Bach (1685-1750), cuya aportación fue la más importante del periodo barroco.

Desde 1750 hasta la actualidad

Órgano de la iglesia de San Pedro de los Francos, Calatayud, España.

Después de la época barroca y de la muerte de los grandes compositores del periodo entre 1706 y 1750, el órgano entró en decadencia en la música de concierto; la indiferencia de los grandes compositores hace que se le reserve casi exclusivamente para música religiosa. En el periodo clásico, Mozart y Haydn solo compusieron algunas sonatas y fantasías el primero, y el segundo, conciertos para órgano. Beethoven, por su parte, lo usó en su gran Missa Solemnis.

El órgano de la Catedral-Basílica de Saint-Denis (Francia), primer órgano de Aristide Cavaille-Coll, conlleva numerosos innovaciones, en particular la primera máquina Barker.

En el romanticismo, salvo contadas excepciones, siguió relegado por los grandes compositores, aunque Mendelssohn, Anton Bruckner, Brahms, Jesús Guridi y Franck destinan grandes obras a este instrumento, como los corales (1897) y las sonatas (1845) de Brahms y Mendelssohn respectivamente.

Sin embargo, los organistas y compositores belgas César Franck (1822-1890) y Jacques-Nicolas Lemmens (1823-1881) recuperan las obras de Bach y hacen revivir el órgano, lo que lleva a una edad de plata con sus discípulos franceses Alexandre Guilmant (1837-1911) y Charles-Marie Widor (1844-1937). Las sonatas del primero y, sobre todo, las nueve sinfonías del segundo representan obras que explotan las enormes posibilidades del gran órgano romántico, gracias también a la labor innovadora del organero Aristide Cavaillé Coll (1811-1899). Puede decirse que Widor es al órgano lo que Bruckner a la orquesta sinfónica: un autor que al explorar las posibilidades más amplias y complejas del instrumento lleva la forma sinfonía/sonata a su máxima expansión, sin romper con la tonalidad clásica.

Órgano Pérez Molero siendo tocado (se necesitan dos personas, una que se encargue del teclado y otra que mueva los fuelles a mano para suministrar el aire), en el Museo de la Música de Barcelona.

De entre los discípulos de Widor seguramente el más notable es Louis Vierne (1870-1937), que llegó a recibir el estímulo y aprecio de César Franck. Autor de seis importantes sinfonías, de numerosas piezas de fantasía y de diversos estilos para órgano. Asimismo, con Vierne los conciertos de órgano en París adquieren la categoría de acontecimiento cultural, y el autor llegará a dar varios recitales por los Estados Unidos. También tuvo éxito como intérprete Joseph Bonnet (1884-1944), discípulo de Guilmant. Bonnet compuso solamente para órgano, y casi toda su obra entre 1908 y 1913. Autor ecléctico, recuperador de la tradición gregoriana y notable maestro de la variación, compuso desde obras litúrgicas hasta otras de corte romántico o impresionista.

Con ello, en el siglo XX el órgano recupera otra vez su papel de instrumento rey, y alcanza su cumbre en la ricas y complejas obras de Olivier Messiaen (1908-1992), así como en el concierto de órgano (1938) de Francis Poulenc, aunque el autor sin duda más prolífico es Marcel Dupré (1886-1971).

En el Museo de la Música de Barcelona se expone una importante colección de órganos barrocos, clásicos y románticos de distintos orígenes.

En el año 2006, el Papa Joseph Ratzinger dijo, con motivo de la inauguración de un órgano tubular en Ratisbona, Alemania: "El órgano ha sido siempre considerado, y con justa razón, el rey de los instrumentos musicales, porque eleva todos los sonidos de la creación [..] y da resonancia para la completitud de los sentimientos humanos, de alegría a tristeza, de ruego a lamentación. Al trascender el mero ámbito humano, tal como hace toda música de calidad, (el órgano) evoca a lo divino. Su gran rango tímbrico, yendo de suave y llegando a un atronador fortissimo, hace de él un instrumento superior a todos los demás. Es capaz de hacerse eco y de expresar todas las experiencias de la vida humana. Las múltiples posibilidades del órgano, de alguna manera nos recuerda a la inmensidad y magnificiencia de Dios."