Ánfora
English: Amphora

Ánforas del castillo de Bodrum, Turquía.
Ánfora ática geométrica, c. 725 a. C.700 a. C..
Un ánfora romana.

Una ánfora[1]​ (del gr.: ἀμφορεύς /ámphoreus/ "portar por ambos lados") es un recipiente cerámico de gran tamaño con dos asas y un largo cuello estrecho.

Aparecen por primera vez en las costas del Líbano y Siria, durante el siglo XV  a. C. y se extienden por todo el mundo antiguo. Fueron empleadas primero por los egeos, en la ciudad cretense de Knossos, y más tarde por los antiguos griegos y romanos como principal medio de transporte y almacenamiento de la uva, el vino, las aceitunas, el aceite de oliva, los cereales, el pescado y otros productos básicos, también salsas de pescado, tipo garo. Se elaboraban a gran escala en los tiempos de la Antigua Grecia y su uso fue común en todo el Mediterráneo hasta el siglo VII, cuando fueron sustituidas por recipientes de madera y piel.

En el dominio de la arqueología, la anforología es una especialidad muy desarrollada. La existencia de un gran número de tipos de ánforas, su evolución de larga duración y una vasta zona de uso en la Antigüedad, constituye un elemento importante de datación.

Los primeros tipos griegos presentaban un perfil curvo continuo. Las ánforas más modernas y las romanas presentan claramente diferenciada la parte alta (cuello y boca) del resto del cuerpo.

Aunque son mayoritariamente de cerámica, se han encontrado ánforas de metal y de otros materiales.

También, anteriores a las ánforas griegas, se encuentran las de origen minoico y cretomicénico, propias de la cultura egea que, si bien en un inicio serían imitación pura de las ánforas egipcias, adquirirían gran originalidad con el tiempo. Hechas principalmente de bronce, las ánforas y vasijas egeas, representaban, sobre todo, motivos marinos: peces, pulpos, algas, caracoles y estrellas de mar.

Pesos y medidas

Las ánforas variaban mucho en altura. Las más altas llegaban a medir hasta 1,5 m mientras que otras tenían menos de 30 centímetros. A las más pequeñas se las llamaba amphoriskoi (literalmente "pequeñas ánforas"). La mayoría tenían unos 45 centímetros de altura.

Hubo un alto grado de estandarización en algunas variantes, como en las ánforas de vino, que tenía una capacidad de unos 39 litros, dando lugar a la ánfora cuadrantal como unidad de medida en el Imperio Romano. Además, el término también es sinónimo de una unidad romana de capacidad.

El volumen medio contenido en una ánfora romana fue un pie cúbico, aproximadamente 26,026 litros.[4]

En total, se han identificado alrededor de 66 tipos distintos de ánforas.